El NUEVO TESTAMENTO (R.V. 1569/1602, 1858/1865)
Los Hechos de los Apóstoles
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Capítulo 1

1:1
HEMOS hablado primero, ¡oh Teófilo! de todas las cosas que Jesus comenzó á hacer, y á enseñar,
1:2
hasta el dia que, habiendo dado mandamientos por Espíritu Santo á los apóstoles que escogió, fué recibido arriba:
1:3
á los cuales, despues de haber padecido, se presentó vivo en muchas pruebas, apareciéndoles por cuarenta dias, y hablándoles del reino de Dios.
1:4
Y juntándolos, les mandó, que no se fuesen de Jerusalem, mas que esperasen la promesa del Padre, que oisteis, dice, de mí.
1:5
Porque Juan á la verdad bautizó en agua, mas vosotros sereis bautizados en Espíritu Santo no muchos dias despues de estos.
1:6
Entonces los que se habian juntado le preguntaron, diciendo: ¿Señor, restituirás el reino á Israél en este tiempo?
1:7
Y les dijo: No es vuestro saber los tiempos, ó las sazones que el Padre puso en su sola potestad:
1:8
mas recibireis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y me sereis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.
1:9
Y habiendo dicho estas cosas, viéndole ellos, fué alzado, y una nube le recibió, y le quitó de sus ojos.
1:10
Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo entre tanto que él iba, hé aquí, dos varones se pusieron junto á ellos en vestidos blancos;
1:11
los cuales tambien les dijeron: Varones Galiléos, ¿qué estais mirando al cielo? este Jesus que ha sido tomado arriba de vosotros al cielo, así vendrá, como le habeis visto ir al cielo.
1:12
Entonces se volvieron á Jerusalem del monte que se llama el Olivar, el cual está cerca de Jerusalem, camino de un sábado.
1:13
Y entrados, subieron al cenadero, donde estaban Pedro y Jacobo, Juan y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Matéo, Jacobo, hijo de Alféo, y Simon el Zeloso, y Judas hermano de Jacobo.
1:14
Todos estos perseveraban unánimes en oracion y ruego con las mujeres, y con María la madre de Jesus, y con sus hermanos.
1:15
Y EN aquellos dias Pedro, levantándose en medio de los discípulos, dijo: (y era la compañía junta como de ciento y veinte por nombre: )
1:16
Varones, hermanos, convino que se cumpliese esta escritura, la cual dijo antes el Espíritu Santo por la boca de David, de Judas, que fué el guia de los que prendieron á Jesus;
1:17
el cual era contado con nosotros, y tenia suerte en este ministerio.
1:18
Este pues adquirió el campo del salario de iniquidad, y colgándose reventó por medio, y todas sus entrañas se derramaron.
1:19
Y fué notorio á todos los moradores de Jerusalem, de tal manera que aquel campo sea llamado en su propia lengua Hacéldama, que es, Campo de Sangre.
1:20
Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitacion, y no haya quien more en ella. Tambien: Tome otro su obispado.
1:21
Conviene, pues, que de estos varones, que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesus entró y salió entre nosotros,
1:22
comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el dia que fué tomado arriba de entre nosotros, uno sea hecho testigo con nosotros de su resurreccion.
1:23
Y señalaron á dos, á Joseph, que se llama Barsabas, que tiene por sobrenombre el Justo, y á Matías.
1:24
Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cual escoges de estos dos,
1:25
para que tome la suerte de este ministerio, y del apostolado, del cual rebeló Judas, por irse á su lugar.
1:26
Y les pusieron las suertes; y cayó la suerte sobre Matías; y fué contado con los once apóstoles.

Capítulo 2

2:1
COMO se cumplieron los dias de las siete semanas, estaban todos unánimes juntos.
2:2
Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento vehemente que venia con ímpetu, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados.
2:3
Y les aparecieron unas lenguas repartidas como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos.
2:4
Y fueron todos llenos de Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu Santo les daba que hablasen.
2:5
(Moraban entonces en Jerusalem Judíos, varones religiosos de todas las naciones que están debajo del cielo.)
2:6
Y hecho este estruendo, se juntó la multitud: y estaban confusos, porque cada uno les oia hablar su propia lengua.
2:7
Y estaban todos atónitos y maravillados, diciendo los unos á los otros: Veis, ¿no son Galiléos todos estos que hablan?
2:8
¿cómo, pues, los oímos nosotros hablar cada uno en su lengua en que somos nacidos?
2:9
Partos, y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judéa, y en Capadocia, en el Ponto, y en Asia,
2:10
en Frigia y en Panfilia, en Egipto, y en las partes de Africa que están de la otra parte de Cirene, y Romanos extranjeros, y Judíos, y convertidos,
2:11
Cretenses, y Arabes: los oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.
2:12
Y estaban todos atónitos y maravillados, diciendo los unos á los otros: ¿Qué quiere ser esto?
2:13
Mas otros burlándose, decian: Que están estos llenos de mosto.
2:14
Entonces Pedro poniéndose en pié con los once, alzó su voz, y les habló, diciendo: Varones Judíos, y todos los que habitais en Jerusalem, esto os sea notorio, y oíd mis palabras:
2:15
porque estos no están borrachos, como vosotros pensais, siendo la hora de las tres del dia.
2:16
Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel:
2:17
Y será en los postreros dias, (dice Dios,) derramaré de mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos, y vuestras hijas profetizarán, y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños:
2:18
y de cierto sobre mis siervos, y sobre mis criadas en aquellos dias derramaré de mi Espíritu; y profetizarán:
2:19
y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre, y fuego, y vapor de humo:
2:20
el sol se volverá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el dia del Señor grande y manifiesto:
2:21
y será, que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
2:22
Varones Israelitas, oíd estas palabras: Jesus Nazareno, varon aprobado de Dios entre vosotros en maravillas, y prodígios, y señales que Dios hizo por él en medio de vosotros, como tambien vosotros sabeis:
2:23
este, por determinado consejo y providencia de Dios entregado, tomándole vosotros, le matasteis con manos inícuas, crucificándole.
2:24
Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte; por cuanto era imposible ser detenido de ella.
2:25
Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí: porque le tengo á la diestra, no seré removido:
2:26
por lo cual mi corazon se alegró, y mi lengua se gozó, y aun mi carne descansará en esperanza:
2:27
que no dejarás mi alma en el infierno, ni darás á tu Santo que vea corrupcion:
2:28
me hiciste notorios los caminos de la vida: me llenarás de gozo con tu presencia.
2:29
Varones, hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fué sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el dia de hoy.
2:30
Así que siendo profeta, y sabiendo que con juramento le habia Dios jurado, que del fruto de su lomo cuanto á la carne, le levantaria el Cristo, que se asentaria sobre su silla:
2:31
viéndolo antes, habló de la resurreccion del Cristo, que su alma no haya sido dejada en el infierno, ni su carne haya visto corrupcion.
2:32
A este Jesus resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
2:33
Así que levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros ahora veis y oís.
2:34
Porque David no subió á los cielos: empero él dice: Dijo el Señor á mi Señor, Asiéntate á mi diestra,
2:35
hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus piés.
2:36
Sepa pues certísimamente toda la casa de Israél, que á este ha hecho Dios el Señor y el Cristo, á este Jesus que vosotros crucificasteis.
2:37
Entonces oídas estas cosas, fueron compungidos de corazon, y dijeron á Pedro, y á los otros apóstoles: Varones, hermanos, ¿qué haremos?
2:38
Y Pedro les dice: Haced penitencia, {arrepentíos, ó, endmendáos,} y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesu Cristo para perdon de los pecados; y recibireis el don del Espíritu Santo:
2:39
porque á vosotros es hecha la promesa, y á vuestros hijos, y á todos los que están lejos: á cuales quiera que el Señor nuestro Dios llamare.
2:40
Y con otras muchas palabras testificaba, y los exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generacion.
2:41
Así que los que recibieron su palabra fueron bautizados: y fueron añadidas á la Iglesia aquel dia como tres mil personas.
2:42
Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunion, y en el partimiento del pan, y en las oraciones.
2:43
Y toda persona tenia temor: y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
2:44
Y todos los que creian estaban juntos; y tenian todas las cosas comunes.
2:45
Y vendian las posesiones y las haciendas, y las repartian á todos, como cada uno habia menester.
2:46
Y perseverando unánimes cada dia en el templo, y partiendo el pan en las casas, comian juntos con alegria y con sencillez de corazon,
2:47
alabando á Dios, y teniendo gracia acerca de todo el pueblo. Y el Señor añadia cada dia á la Iglesia los que habian de ser salvos.

Capítulo 3

3:1
PEDRO y Juan subian juntos al templo á la hora de la oracion de las nueve.
3:2
Y un varon, que era cojo desde el vientre de su madre, era traido; al cual ponian cada dia á la puerta del templo, que se dice la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
3:3
Este como vió á Pedro y á Juan que comenzaban á entrar en el templo, les rogaba para haber limosna.
3:4
Y Pedro con Juan poniendo los ojos en él, dijo: Mira á nosotros.
3:5
Entonces él estuvo atento á ellos, esperando recibir de ellos algo.
3:6
Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro: mas lo que tengo, eso te doy: en el nombre de Jesu Cristo, el Nazareno, levántate, y anda.
3:7
Y tomándole por la mano derecha, le levantó: y luego fueron afirmados sus piés y tobillos.
3:8
Y saltando, se puso en pié, y anduvo, y entró con ellos en el templo, andando y saltando, y alabando á Dios.
3:9
Y todo el pueblo le vió andar, y alabar á Dios.
3:10
Y le conocian, que él era el que se sentaba á la limosna á la puerta del templo, la Hermosa: y fueron llenos de miedo y de espanto de lo que le habia acontecido.
3:11
Y teniendo á Pedro y á Juan el cojo que habia sido sanado, todo el pueblo concurrió á ellos al portal que se llama de Salomón atónitos.
3:12
Lo cual viendo Pedro, respondió al pueblo: Varones Israelitas, ¿por qué os maravillais de esto? ¿ó por qué poneis los ojos en nosotros como si con nuestra virtud ó piedad hubiésemos hecho andar á este?
3:13
El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado á su Hijo Jesus, al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando él que habia de ser suelto.
3:14
Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese un hombre homicida;
3:15
y matasteis al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
3:16
Y en la fé de su nombre, á este que vosotros veis y conoceis, ha confirmado su nombre: y la fé que por él es, ha dado á este esta sanidad en presencia de todos vosotros.
3:17
Mas ahora, hermanos, yo sé que por ignorancia lo habeis hecho, como tambien vuestros príncipes.
3:18
Empero Dios lo que habia antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo habia de padecer, así lo ha cumplido.
3:19
Así que arrepentíos, y convertíos, para que sean raidos vuestros pecados: pues que los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor son venidos:
3:20
el cual os ha enviado á Jesus el Cristo, que os ha sido antes anunciado:
3:21
al cual cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauracion de todas las cosas: del cual habló Dios por boca de todos sus profetas que han sido desde el siglo.
3:22
Porque Moisés dijo á los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de vuestros hermanos, como yo: á él oireis, haciendo conforme á todas las cosas que os hablare:
3:23
y será, que cualquiera alma que no oyere á aquel profeta, será desarraigada del pueblo.
3:24
Y todos los profetas desde Samuél, y en adelante, todos los que han hablado, han prenunciado estos dias.
3:25
Vosotros sois los hijos de los profetas, y del concierto que Dios concertó con nuestros padres, diciendo á Abraham: Y en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.
3:26
A vosotros primeramente Dios, levantando á su Hijo Jesus, le envió que os bendijese, para que cada uno se convierta de su maldad.

Capítulo 4

4:1
Y HABLANDO ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saducéos,
4:2
pesándoles de que enseñasen el pueblo, y anunciasen en el nombre de Jesus la resurreccion de los muertos.
4:3
Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el dia siguiente: porque era ya tarde.
4:4
Mas muchos de los que habian oido el sermon creyeron: y fué hecho el número de los varones, como cinco mil.
4:5
Y aconteció el dia siguiente, que los príncipes de ellos se juntaron, y los ancianos, y los escribas, en Jerusalem;
4:6
y Annás, príncipe de los sacerdotes, y Caifás, y Juan, y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal;
4:7
y haciéndolos presentar en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, ó en qué nombre habeis hecho vosotros esto?
4:8
Entonces Pedro, lleno de Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israél:
4:9
pues que somos hay demandados acerca del beneficio hecho á un hombre enfermo, es á saber, de qué manera este haya sido sanado;
4:10
sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israél, que en el nombre de Jesu Cristo, el Nazareno, el que vosotros crucificasteis, y Dios le resucitó de los muertos, en esto este está en vuestra presencia sano:
4:11
este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza de esquina:
4:12
y en ningun otro hay salud: porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos.
4:13
Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras é idiotas, se maravillaban; y los conocian que habian estado con Jesus.
4:14
Y viendo al hombre que habia sido sanado, que estaba con ellos, no podian decir nada en contra.
4:15
Mas les mandaron que se saliesen fuera del concilio; y conferian entre sí,
4:16
diciendo: ¿Qué hemos de hacer á estos hombres? porque cierto señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria á todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar.
4:17
Todavía, porque no se divulgue mas por el pueblo, amenacémosles que no hablen de aquí adelante á hombre ninguno en este nombre.
4:18
Y llamándolos les denunciaron que en ninguna manera hablasen, ni enseñasen en el nombre de Jesus.
4:19
Entonces Pedro y Juan respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes á vosotros que á Dios:
4:20
porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oido.
4:21
Ellos entonces no hallando en qué castigarlos, los enviaron amenazándoles, por causa del pueblo: porque todos glorificaban á Dios de lo que habia sido hecho.
4:22
Porque el hombre en quien habia sido hecho este milagro de sanidad, era de mas de cuarenta años.
4:23
Sueltos ellos, vinieron á los suyos, y contaron lo que los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos les habian dicho.
4:24
los cuales habiéndolo oido, alzaron unánimes la voz á Dios, y dijeron: Señor, tú eres el Dios, que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todas las cosas que en ellas están:
4:25
que en Espíritu Santo por la boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué han bramado las gentes, y los pueblos han pensado cosas vanas?
4:26
asistieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo.
4:27
Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu Santo Hijo Jesus, al cual ungiste, Herodes, y Poncio Pilato, con los Gentiles, y los pueblos de Israél,
4:28
para hacer lo que tu mano y tu consejo antes habian determinado que habia de ser hecho.
4:29
Y ahora, Señor, pon los ojos en sus amenazas, y da á tus siervos que con toda confianza hablen tu palabra:
4:30
que extiendas tu mano á que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu Santo Hijo Jesus.
4:31
Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló: y todos fueron llenos de Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza.
4:32
Y DE la multitud de los que habian creido era un corazon y un alma; y ninguno decia ser suyo algo de lo que poseian, mas todas las cosas les eran comunes.
4:33
Y los apóstoles daban testimonio de la resurreccion del Señor Jesus con gran esfuerzo: y gran gracia era en todos ellos.
4:34
Que ningun necesitado habia entre ellos: porque todos los que poseian heredades ó casas, vendiéndolas, traian el precio de lo vendido,
4:35
y le depositaban á los piés de los apóstoles, y era repartido á cada uno como tenia la necesidad.
4:36
Entonces Joses, que fué llamado de los apóstoles por sobrenombre Barnabás, que declarado es, hijo de consolacion, Levita, natural de Cipro,
4:37
como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y le depositó á los piés de los apóstoles.

Capítulo 5

5:1
UN varon llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una posesion,
5:2
y defraudó del precio, sabiéndolo tambien su mujer; y trayendo una parte, la depositó á los piés de los apóstoles^.
5:3
Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazon á que mintieses al Espíritu Santo, y defraudáses del precio de la heredad?
5:4
quedándose, ¿no se te quedaba á tí? y vendida, ¿no estaba en tu potestad? ¿por qué pusiste esto en tu corazon? no has mentido á los hombres, sino á Dios.
5:5
Entonces Ananías, oyendo estas palabras, cayó, y espiró. Y fué hecho un gran temor sobre todos los que lo oyeron.
5:6
Y levantándose los mancebos, le tomaron: y sacándole, le sepultaron.
5:7
Y pasado espacio como de tres horas, tambien su mujer entró, no sabiendo lo que habia acontecido.
5:8
Entonces Pedro le dijo: Díme: ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto.
5:9
Y Pedro le dijo: ¿Por qué os concertasteis para tentar al Espíritu del Señor? hé aquí á la puerta los piés de los que han sepultado á tu marido: y te sacarán á sepultar.
5:10
Y luego cayó á los piés de él, y espiró: y entrados los mancebos, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto á su marido.
5:11
Y fué hecho un gran temor en toda la Iglesia, y en todos los que oyeron estas cosas.
5:12
Y POR las manos de los apóstoles eran hechos muchos milagros y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el portal de Salomón.
5:13
Y de los otros, ninguno se osaba juntar con ellos: con todo eso el pueblo los alababa grandemente.
5:14
Y los que creian en el Señor se aumentaban mas, así de varones como de mujeres.
5:15
Tanto, que echaban los enfermos por las calles, y los ponian en camas y en lechos, para que viniendo Pedro, á lo menos su sombra tocase á alguno de ellos.
5:16
Y aun de las ciudades vecínas concurria multitud á Jerusalem, trayendo enfermos, y atormentados de espíritus inmundos: los cuales todos eran curados.
5:17
ENTONCES levantándose el príncipe de los sacerdotes, y todos los que estaban con él, que es la herejía de los Saducéos, fueron llenos de zelo.
5:18
Y echaron mano á los apóstoles, y los pusieron en la cárcel pública.
5:19
Mas el ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo:
5:20
Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las cosas de esta vida.
5:21
Ellos entonces, como oyeron, entraron por la mañana en el templo, y enseñaban. Viniendo pues el príncipe de los sacerdotes, y los que eran con él, convocaron el concilio, y á todos los ancianos de los hijos de Israél; y enviaron á la cárcel, para que fuesen traidos.
5:22
Y como vinieron los servidores no los hallaron en la cárcel, y vueltos, dieron aviso,
5:23
diciendo: Cierto la cárcel hallamos cerrada con toda diligencia, y los guardas que estaban delante de las puertas: mas como abrimos, á nadie hallamos dentro.
5:24
Entonces como oyeron estas palabras el pontífice, y el magistrado del templo, y los príncipes de los sacerdotes, dudaban que seria hecho de ellos.
5:25
Y viniendo uno, les avisó: Hé aquí, los varones que echasteis en la cárcel, están en el templo, y enseñan al pueblo.
5:26
Entonces el magistrado fué con los servidores, y los trajo sin violencia, porque tenian miedo del pueblo, de ser apedreados.
5:27
Y como los trajeron, los presentaron en el concilio: entonces el príncipe de los sacerdotes les preguntó,
5:28
diciendo: ¿No os denunciamos denunciando, que no enseñáseis en este nombre? y hé aquí, habeis llenado á Jerusalem de vuestra doctrina, ¿y quereis echar sobre nosotros la sangre de este hombre?
5:29
Y respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Obedecer es menester á Dios mas que á los hombres.
5:30
El Dios de nuestros padres levantó á Jesus, al cual vosotros matasteis colgándole en el madero:
5:31
á este enalteció Dios con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar á Israél penitencia y remision de pecados:
5:32
y nosotros le somos testigos de estas cosas, y tambien el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios á los que le han obedecido.
5:33
Ellos oyendo esto regañaban, y consultaban de matarlos.
5:34
Entonces levantándose en el concilio un Fariséo, llamado Gamaliél, doctor de la ley, venerable á todo el pueblo, mandó que sacasen fuera un poco á los apóstoles,
5:35
y les dijo: Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos hombres en lo que habeis de hacer.
5:36
Porque antes de estos dias fué un Teudas, diciendo que era alguien; al cual se allegaron un número de varones, como cuatrocientos, el cual fué matado: y todos los que le creyeron, fueron disipados, y vueltos en nada.
5:37
Despues de este fué Judas el Galiléo en los dias del empadronamiento; y llevó mucho pueblo tras sí: pereció tambien aquel, y todos los que consintieron con él, fueron derramados.
5:38
Y ahora os digo, dejáos de estos hombres, y dejádlos: porque si este consejo, ó esta obra, es de los hombres, se desvanecerá.
5:39
Mas si es de Dios, no la podreis deshacer: porque no parezca que quereis repugnar á Dios.
5:40
Y consintieron con él: y llamando á los apóstoles, habiendolos azotado, les denunciaron que no hablasen en el nombre de Jesus, y los soltaron.
5:41
Mas ellos iban gozosos de delante del concilio, de que fuesen tenidos por dignos de padecer afrenta por el nombre de Jesus.
5:42
Y todos los dias no cesaban en el templo, y por las casas, enseñando, y predicando el evangelio de Jesu Cristo.

Capítulo 6

6:1
EN aquellos dias, creciendo el número de los discípulos, hubo murmuracion de los Griegos contra los Hebréos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cuotidiano.
6:2
Así que los doce, convocada la multitud de los discípulos, dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos á las mesas:
6:3
considerad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, llenos de Espíritu Santo y de sabiduría, los cuales pongamos en esta obra:
6:4
y nosotros instaremos en la oracion, y en el ministerio de la palabra.
6:5
Y plugo este parecer á toda la multitud; y eligieron á Estévan, varon lleno de fé y de Espíritu Santo, y á Felipe, y á Procoro, y á Nicanor, y á Timon, y á Parmenas, y á Nicolás extranjero de Antioquía.
6:6
A estos presentaron en presencia de los apóstoles: los cuales orando les pusieron las manos encima.
6:7
De manera que la palabra del Señor crecia; y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalem: mucha compañía de los sacerdotes tambien obedecia á la fé.
6:8
EMPERO Estévan, lleno de fé y de potencia, hacia prodigios y milagros grandes en el pueblo.
6:9
Levantáronse entonces unos de la sinagoga que se llama de los Libertinos, y Cirenéos, y Alejandrinos, y de los que eran de Cilicia, y de Asia, disputando con Estévan.
6:10
Mas no podian resistir á la sabiduría, y al Espíritu con que hablaba.
6:11
Entonces sobornaron á unos que dijesen que le habian oido hablar palabras blasfemas contra Moisés y Dios.
6:12
Y conmovieron al pueblo, y á los ancianos, y á los escribas; y arremetiendo, le arrebataron, y le trajeron al concilio.
6:13
Y pusieron testigos falsos que dijesen: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra el lugar santo y la ley:
6:14
porque le hemos oido decir: Que este Jesus Nazareno destruirá este lugar, y mudará las tradiciones que nos dió Moisés.
6:15
Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.

Capítulo 7

7:1
EL príncipe de los sacerdotes dijo entonces: ¿Es esto así?
7:2
Y él dijo: Varones, hermanos, y padres, oíd. El Dios de gloria apareció á nuestro padre Abraham estando en Mesopotamia, antes que morase en Charan,
7:3
y le dijo: Sal de tu tierra, y de tu parentela, y ven á la tierra que te mostraré.
7:4
Entonces salió de la tierra de los Chaldéos, y habitó en Charan: y de allí, muerto su padre, le traspasó á esta tierra, en la cual vosotros habitais ahora.
7:5
Y no le dió posesion en ella, ni aun una pisada de un pié: mas le prometió que se la daria en posesion, y á su simiente despues de él, no teniendo aun hijo.
7:6
Y le habló Dios así: Que su simiente seria extranjera en tierra ajena, y que los sujetarian en servidumbre, y que los maltratarian, por cuatrocientos años:
7:7
mas á la nacion á quien serán siervos, yo la juzgaré, dijo Dios: y despues de esto saldrán, y me servirán en este lugar.
7:8
Y le dió el concierto de la circuncision: y así engendró á Isaac, y le circuncidó al octavo dia: é Isaac á Jacob, y Jacob á los doce patriarcas.
7:9
Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron á Joseph para Egipto: mas Dios era con él;
7:10
y le libró de todas sus tribulaciones, y le dió gracia y sabiduría en la presencia de Pharaón, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa.
7:11
Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Chanaán, y grande tribulacion: y nuestros padres no hallaban alimentos.
7:12
Y como oyese Jacob que habia trigo en Egipto, envió á nuestros padres la primera vez.
7:13
Y en la segunda, Joseph fué conocido de sus hermanos, y fué sabido de Pharaón el linaje de Joseph.
7:14
Y enviando Joseph, hizo venir á su padre Jacob, y á toda su parentela, en setenta y cinco personas.
7:15
Así descendió Jacob en Egipto, donde murió él, y nuestros padres,
7:16
los cuales fueron traspasados á Sichém, y fueron puestos en el sepulcro que compró Abraham á precio de dinero de los hijos de Hemór, hijo de Sichém.
7:17
Mas como se acercó el tiempo de la promesa la cual Dios habia jurado á Abraham, creció el pueblo, y se multiplicó en Egipto,
7:18
hasta que se levantó otro rey, que no conocia á Joseph.
7:19
Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrató á nuestros padres, que pusiesen á peligro de muerte sus niños, para que cesase la generacion.
7:20
En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fué agradable á Dios: y fué criado tres meses en casa de su padre.
7:21
Mas siendo puesto al peligro, la hija de Pharaón le tomó, y le crió por su hijo.
7:22
Y fué enseñado Moisés en toda la sabiduría de los Egipcios: y era poderoso en sus dichos y hechos.
7:23
Y como se le cumplió el tiempo de cuarenta años, le vino en voluntad de visitar á sus hermanos los hijos de Israél.
7:24
Y como vió á uno que era injuriado, le defendió, é hiriendo al Egipcio, vengó al injuriado.
7:25
Pero él pensaba que sus hermanos entendian, que Dios les habia de dar salud por su mano: mas ellos no lo hablan entendido.
7:26
Y el dia siguiente riñiendo ellos, se les mostró, y los metia en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os injuriais los unos á los otros?
7:27
Entonces el que injuriaba á su prójimo, le rempujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto á tí por príncipe y juez sobre nosotros?
7:28
¿quieres tú matarme, como mataste ayer al Egipcio?
7:29
A esta palabra Moisés huyó: y se hizo extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.
7:30
Y cumplidos cuarenta años, el ángel del Señor le apareció en el desierto del monte de Sinaí, en fuego de llama de un zarzal.
7:31
Entonces Moisés mirando, fué maravillado de la vision: y llegándose para considerar, fué hecha á él voz del Señor:
7:32
Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob: mas Moisés temeroso no osaba mirar.
7:33
Y le dijo el Señor: Quita los zapatos de tus piés, porque el lugar en que estás tierra santa es:
7:34
he visto, he visto la afliccion de mi pueblo que está en Egipto, y el gemido de ellos he oido, y he descendido para librarlos: ahora pues ven, te enviaré á Egipto.
7:35
A este Moisés, al cual habian rehusado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez? á este envió Dios por príncipe y redentor con la mano del ángel que le apareció en el zarzal.
7:36
Este los saco, haciendo prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta años.
7:37
Este es el Moisés, el cual dijo á los hijos de Israél: Profeta os levantará el Señor Dios vuestro, de vuestros hermanos, como yo; á él oireis.
7:38
Este es el que estuvo en la congregacion en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte de Sinaí, y con nuestros padres: y recibió las palabras de vida para darnos.
7:39
Al cual nuestros padres no quisieron obedecer: antes le desecharon; y se apartaron de corazon á Egipto,
7:40
diciendo á Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros: porque á este Moisés, que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos que le ha acontecido.
7:41
Y entonces hicieron el becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se holgaron.
7:42
Mas Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo, como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israél?
7:43
antes trajisteis el tabernáculo de Moloch, y la estrella de vuestro dios Remphan, figuras que os hicisteis para adorarlas: os trasportaré pues de ese cabo de Babilonia.
7:44
Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como les ordenó Dios, hablando á Moisés, que le hiciese segun la forma que habia visto.
7:45
El cual recibido, metieron tambien nuestros padres con Josué en la posesion de los Gentiles, que Dios echó de la presencia de nuestros padres, hasta los dias de David.
7:46
El cual halló gracia delante de Dios, y pidió de hallar tabernáculo al Dios de Jacob.
7:47
Y Salomón le edificó casa.
7:48
Mas el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como el profeta dice:
7:49
El cielo es mi trono; y la tierra el estrado de mis piés: ¿qué casa me edificareis? dice el Señor: ¿ó cual es el lugar de mi reposo?
7:50
¿no hizo mi mano todas estas cosas?
7:51
Duros de cerviz, é incircuncisos de corazon y de oidos: vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres así tambien vosotros.
7:52
¿A cuál de los profetas no persiguieron nuestros padres? y mataron á los que antes denunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habeis sido entregadores y matadores:
7:53
que recibisteis la ley por disposicion de ángeles, y no la guardasteis.
7:54
Y oyendo estas cosas regañaban de sus corazones, y crujian los dientes contra él.
7:55
Mas él estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de Dios, y á Jesus que estaba á la diestra de Dios,
7:56
y dice: Hé aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está á la diestra de Dios.
7:57
Entonces ellos dando grandes voces, taparon sus orejas; y arremetieron unánimes contra él.
7:58
Y echándole fuera de la ciudad le apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos á los piés de un mancebo que se llamaba Saulo.
7:59
Y apedrearon á Estévan, invocando él, y diciendo: Señor Jesus, recibe mi espíritu.
7:60
Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les pongas este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió en el Señor.

Capítulo 8

8:1
Y SAULO consentia en su muerte. Y en aquel dia fué hecha una grande persecucion en la Iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judéa y de Samaria, salvo los apóstoles.
8:2
Y cuidaron de Estévan algunos varones pios, é hicieron gran llanto sobre él.
8:3
Entonces Saulo asolaba la Iglesia, entrando por las casas: y trayendo varones y mujeres, los entregaba en la cárcel.
8:4
Mas los que eran esparcidos, pasaban por la tierra anunciando la palabra del Evangelio.
8:5
ENTONCES Felipe, descendiendo á la ciudad de Samaria, les predicaba á Cristo.
8:6
Y las compañías escuchaban atentamente unánimes las cosas que decia Felipe, oyendo y viendo las señales que hacia.
8:7
Porque muchos espíritus inmundos salian de los que los tenian, dando grandes voces: y muchos paralíticos, y cojos eran sanados.
8:8
Así que habia gran gozo en aquella ciudad.
8:9
Entonces habia un varon llamado Simon, el cual habia sido antes mágico en aquella ciudad, y habia engañado la gente de Samaria, diciéndose ser algun grande.
8:10
Al cual oian todos atentamente desde el mas pequeño hasta el mas grande, diciendo: Este es virtud de Dios, la grande.
8:11
Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los habia entontecido mucho tiempo.
8:12
Mas como creyeron á Felipe, que les anunciaba el evangelio del reino de Dios, y el nombre de Jesu Cristo, se bautizaban, varones y mujeres.
8:13
Simon entonces, creyó él tambien: y bautizándose, se llegó á Felipe: y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacian, estaba atónito.
8:14
Oyendo pues los apóstoles, que estaban en Jerusalem, que Samaria habia recibido la palabra de Dios, les enviaron á Pedro y á Juan.
8:15
los cuales venidos, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo:
8:16
porque aun no habia descendido en alguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesus.
8:17
Entonces les pusieron las manos encima, y recibieron el Espíritu Santo.
8:18
Y como vió Simon que por la imposicion de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les presentó dineros,
8:19
diciendo: Dádme tambien á mí esta potestad: que á cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo.
8:20
Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero:
8:21
no tienes tú parte ni suerte en este negocio: porque tu corazon no es recto delante de Dios:
8:22
arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega á Dios, si quizás te será perdonado este pensamiento de tu corazon:
8:23
porque en hiel de amargura, y en prision de maldad veo que estás.
8:24
Respondiendo entonces Simon, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, que ninguna cosa de estas, que habeis dicho, venga sobre mí.
8:25
Y ellos habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron á Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaban el Evangelio.
8:26
EMPERO el ángel del Señor habló á Felipe, diciendo: Levántate, y vé hácia el mediodía, al camino que desciende de Jerusalem á Gaza: la cual es desierta.
8:27
El entonces se levantó, y fué: y hé aquí un Etíope, eunuco, gobernador de Candaces, reina de los Etíopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y habia venido á adorar á Jerusalem,
8:28
se volvia, sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.
8:29
Y el Espíritu dijo á Felipe: Llégate, y júntate á este carro.
8:30
Y acudiendo Felipe, le oyó que leia al profeta Isaías; y dijo: ¿Mas entiendes lo que lees?
8:31
Y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó á Felipe que subiese, y se sentase con él.
8:32
Y el lugar de la Escritura que leia, era este: Como oveja á la muerte fué llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, así no abrió su boca:
8:33
en su humillacion su juicio fué quitado: mas su generacion, ¿quién la contará? porque es quitada de la tierra su vida.
8:34
Y respondiendo el eunuco á Felipe, dijo: Ruégote, ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, ó de otro alguno?
8:35
Entonces Felipe, abriendo su boca y comenzando de esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesus.
8:36
Y yendo por el camino, vinieron á una agua; y le dijo el eunuco: Hé aquí agua, ¿qué impide que yo no sea bautizado?
8:37
Y Felipe dijo: Si crees de todo corazon, bien puedes. Y respondiendo él, dijo: Creo que Jesu Cristo es el Hijo de Dios.
8:38
Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco: y le bautizó.
8:39
Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató á Felipe, y no le vió mas el eunuco: y se fué su camino gozoso.
8:40
Felipe empero se halló en Azoto: y pasando anunciaba el Evangelio en todas las ciudades hasta que vino á Cesaréa.

Capítulo 9

9:1
Y SAULO, aun resoplando amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes,
9:2
y demandó de él cartas para Damasco á las sinagogas, para que si hallase algunos varones, ó mujeres de esta secta, los trajese presos á Jerusalem.
9:3
Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo.
9:4
Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decia: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
9:5
Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesus á quien tu persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijon.
9:6
El temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate, y entra en la ciudad; y te se dirá lo que te conviene hacer.
9:7
Y los varones que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie.
9:8
Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos no veia á nadie: así que llevándole por la mano, le metieron en Damasco,
9:9
donde estuvo tres dias sin ver; y no comió, ni bebió.
9:10
Habia entonces un discípulo en Damasco, llamado Ananías, al cual el Señor dijo en vision: Ananías. Y él respondió: Hé aquí estoy, Señor.
9:11
Y el Señor le dijo: Levántate, y vé á la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas á Saulo, llamado él de Tarso: porque hé aquí él ora:
9:12
y ha visto en vision un varon llamado Ananías, que entra, y le pone la mano encima para que reciba la vista.
9:13
Entonces Ananías respondió: Señor, he oido á muchos de este varon, cuantos males ha hecho á tus santos en Jerusalem,
9:14
y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender á todos los que invocan tu nombre.
9:15
Y le dijo el Señor: Vé; porque instrumento escogido me es este para que lleve mi nombre en presencia de gentes, y de reyes, y de los hijos de Israél;
9:16
porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre.
9:17
Ananías entonces fué, y entró en la casa: y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo, hermano, el Señor Jesus, que te apareció en el camino por donde venias, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno de Espíritu Santo.
9:18
Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió luego la vista: y levantándose fué bautizado.
9:19
Y como comió, fué confortado. Y estuvo Saulo con los discípulos que estaban en Damasco, por algunos dias.
9:20
Y luego entrando en las sinagogas predicaba á Cristo, que este era el Hijo de Dios.
9:21
Y todos los que le oían estaban atónitos, y decian: ¿No es este el que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre: y á eso vino acá para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes?
9:22
Empero Saulo mucho mas se esforzaba, y confundia á los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que este es el Cristo.
9:23
Y como pasaron muchos dias, hicieron consejo en uno los Judíos de matarle.
9:24
Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo: empero ellos guardaban las puertas de dia y de noche, para matarle.
9:25
Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro metido en una espuerta.
9:26
Y como Saulo vino á Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos: mas todos tenian miedo de él, no creyendo que era discípulo.
9:27
Entonces Barnabas, tomándole, le trajo á los apóstoles; y contó, como habia visto al Señor en el camino, y que le habia hablado, y como en Damasco habia hablado confiadamente en el nombre de Jesus.
9:28
Y entraba y salia con ellos en Jerusalem.
9:29
Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor Jesus, y disputaba con los Griegos: mas ellos procuraban de matarle.
9:30
Lo cual como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesaréa, y le enviaron á Tarso.
9:31
Las Iglesias entonces por toda Judéa, y Galiléa, y Samaria, tenian paz, y eran edificadas, andando en el temor del Señor: y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.
9:32
Y ACONTECIÓ, que Pedro andándolos á todos, vino tambien á los santos que habitaban en Lydda.
9:33
Y halló allí á uno que se llamaba Eneas, que habia ya ocho años que estaba en cama, que era paralítico.
9:34
Y le dijo Pedro: Eneas, Jesu Cristo te sana: levántate, y házte tu cama. Y luego se levantó.
9:35
Y viéronle todos los que habitaban en Lydda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.
9:36
Entonces en Joppe habia una discípula llamada Tabitha, que declarado quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras, y de limosnas que hacia.
9:37
Y aconteció en aquellos dias, que enfermando, murió: la cual despues de lavada, la pusieron en un cenadero.
9:38
Y como Lydda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos varones, rogándole: No te detengas de venir hasta nosotros.
9:39
Pedro entonces levantándose, vino con ellos: y como llegó, le llevaron al cenadero, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dorcas les hacia, cuando estaba con ellas.
9:40
Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró: y vuelto al cuerpo, dijo: Tabitha, levántate. Y ella abrió los ojos: y viendo á Pedro, se volvió á asentar.
9:41
Y dándole él la mano, la levantó: entonces llamando los santos y las viudas, la presentó viva.
9:42
Esto fué notorio por toda Joppe: y creyeron muchos en el Señor.
9:43
Y aconteció que se quedó muchos dias en Joppe, en casa de un cierto Simon curtidor.

Capítulo 10

10:1
Y HABIA un varon en Cesaréa llamado Cornelio, centurion de la compañía que se llamaba la Italiana,
10:2
pio, y temeroso de Dios, con toda su casa, y que hacia muchas limosnas al pueblo, y que oraba á Dios siempre.
10:3
Este vió en vision manifiestamente, como á la hora de las nueve del dia, que un ángel de Dios entraba á él, y le decia: Cornelio.
10:4
Y él, puestos en él los ojos, espantado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria en la presencia de Dios:
10:5
envia pues ahora varones á Joppe, y haz venir á un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro:
10:6
este posa en casa de un Simon curtidor, que tiene su casa junto á la mar: este te dirá lo que te conviene hacer.
10:7
E ido el ángel que hablaba con Cornelio, llamó dos de sus criados, y un soldado temeroso del Señor, de los que se llegaban á él:
10:8
á los cuales, despues de habérselo contado todo, los envió á Joppe.
10:9
Y un dia despues, yendo ellos camino, y llegando cerca de la ciudad, Pedro subió á la azotea á orar, cerca de la hora de las seis.
10:10
Y aconteció que le vino una grande hambre, y quiso comer, y aparejándole ellos, cayó sobre él un exceso de entendimiento.
10:11
Y vió el cielo abierto, y que descendia á él un vaso, como un gran lienzo, que atado de los cuatro cantos era bajado del cielo á la tierra:
10:12
en el cual habia de todos los animales de cuatro piés de la tierra, y fieras, y reptiles, y aves del cielo.
10:13
Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata, y come.
10:14
Entonces Pedro dijo: Señor, no: porque ninguna cosa comun, é inmunda, he comido jamás.
10:15
Y volvió la voz á decirle la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo ensucies.
10:16
Y esto fué hecho por tres veces; y el vaso volvió á ser recogido en el cielo.
10:17
Y estando Pedro dudando dentro de sí, qué seria la vision que habia visto, hé aquí, los varones que habian sido enviados de Cornelio, que preguntando por la casa de Simon, llegaron á la puerta.
10:18
Y llamando, preguntaron, si un Simon, que tenia por sobrenombre Pedro, posaba allí.
10:19
Y estando Pedro pensando en la vision, le dijo el Espíritu: Hé aquí, tres varones te buscan:
10:20
levántate pues, y desciende, y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.
10:21
Entonces Pedro descendiendo á los varones que le eran enviados de Cornelio, dijo: Hé aquí, yo soy el que buscais: ¿qué es la causa por qué habeis venido?
10:22
Y ellos dijeron: Cornelio, el centurion, varon justo, y temeroso de Dios, y que tiene testimonio de toda la nacion de los Judíos, ha recibido respuesta por un santo ángel, de hacerte venir á su casa, y oir de tí algunas cosas.
10:23
Entonces metiéndolos dentro, los hospedó: y el dia siguiente levantándose se fué con ellos: y le acompañaron algunos de los hermanos de Joppe.
10:24
Y otro dia despues entraron en Cesaréa. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo llamado sus parientes, y los amigos mas familiares.
10:25
Y como Pedro entró, Cornelio le salió á recibir: y derribándose á sus piés, adoró.
10:26
Y Pedro le levantó, diciendo: Levántate, que yo mismo soy hombre.
10:27
Y hablando con él, entró: y halló á muchos que se habian juntado.
10:28
Y les dijo: Vosotros sabeis, que es abominable á un varon Judío juntarse, ó llegarse á extranjero: mas me ha mostrado Dios, que á ningun hombre llame comun ó inmundo:
10:29
por lo cual llamado, he venido sin dudar: así que pregunto, ¿por qué causa me habeis hecho venir?
10:30
Entonces Cornelio dijo: Cuatro dias ha que á esta hora yo estaba ayuno: y á la hora de las nueve estando orando en mi casa, hé aquí, un varon se puso delante de mí en vestido resplandeciente,
10:31
y dijo: Cornelio, tu oracion es oida, y tus limosnas han venido en memoria en la presencia de Dios:
10:32
envia pues á Joppe, y haz venir á un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro: este posa en casa de Simon, un curtidor junto á la mar, el cual venido, te hablará.
10:33
Así que, luego envié á tí: y tú has hecho bien viniendo: ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios para oir todo lo que Dios te ha mandado.
10:34
Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace acepcion de personas:
10:35
sino que de cualquiera nacion, que le teme y obra justicia, se agrada.
10:36
Envió palabra Dios á los hijos de Israél, anunciando la paz por Jesu Cristo: este es el Señor de todos.
10:37
Vosotros sabeis que la cosa ha sido hecha por toda Judéa: que comenzando desde Galiléa, despues del bautismo que Juan predicó:
10:38
á Jesus de Nazaret, como le ungió Dios de Espíritu Santo, y de potencia, que anduvo haciendo bienes, y sanando todos los oprimidos del diablo: porque Dios era con él.
10:39
Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de Judéa, y en Jerusalem, al cual mataron colgándole en un madero.
10:40
A este Dios le levantó al tercer dia, é hizo que apareciese manifiesto:
10:41
no á todo el pueblo, sino á los testigos que Dios antes habia ordenado, es á saber, á nosotros, que comimos, y bebimos juntamente con él, despues que resucitó de los muertos.
10:42
Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.
10:43
A este dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en él creyeren, recibirán perdon de pecados por su nombre.
10:44
Estando aun hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayo sobre todos los que oían el sermon.
10:45
Y se espantaron los fieles que eran de la circuncision, que habian venido con Pedro, de que tambien sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
10:46
Porque los oian que hablaban en lenguas, y que magnificaban á Dios. Entonces Pedro respondió:
10:47
¿Puede alguien impedir el agua, que no sean bautizados estos, que han recibido el Espíritu Santo tambien como nosotros?
10:48
Y los mandó bautizar en el nombre del Señor Jesus. Y le rogaron que se quedase con ellos por algunos dias.

Capítulo 11

11:1
Y OYERON los apóstoles, y los hermanos que estaban en Judéa, que tambien los Gentiles habian recibido la palabra de Dios.
11:2
Y como Pedro subió á Jerusalem, contendian contra él los que eran de la circuncision,
11:3
diciendo: ¿Por qué has entrado á varones incircuncisos, y has comido con ellos?
11:4
Entonces comenzando Pedro, les declaró por órden lo pasado, diciendo:
11:5
Estando yo en la ciudad de Joppe orando, ví, en exceso de entendimiento, una vision, es á saber, un vaso, como un gran lienzo, que descendia, que por los cuatro cantos era bajado del cielo, y venia hasta mí:
11:6
en el cual como puse los ojos, consideré, y ví animales terrestres de cuatro piés, y fieras, y reptiles, y aves del cielo:
11:7
y oí tambien una voz que me decia: Levántate, Pedro, mata, y come.
11:8
Y dije: Señor, no: porque ninguna cosa comun ni inmunda entró jamás en mi boca.
11:9
Entonces la voz me respondió del cielo la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo ensucies tú.
11:10
Y esto fué hecho por tres veces: y volvió todo á ser tomado arriba en el cielo.
11:11
Y hé aquí que luego tres varones sobrevinieron en la casa donde yo estaba, enviados á mí de Cesaréa.
11:12
Y el Espíritu me dijo, que me fuese con ellos sin dudar. Y vinieron tambien conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varon,
11:13
el cual nos contó como habia visto un ángel en su casa, que se paró, y le dijo: Envia á Joppe, y haz venir á un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro,
11:14
el cual te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa.
11:15
Y como comencé á hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos, tambien como sobre nosotros al principio.
11:16
Entonces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó en agua: mas vosotros sereis bautizados en Espíritu Santo.
11:17
Así que, si Dios les dió el mismo don tambien como á nosotros que hemos creido en el Señor Jesu Cristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar á Dios?
11:18
Entonces, oidas estas cosas, callaron, y glorificaron á Dios, diciendo: De manera que tambien á los Gentiles ha dado Dios penitencia para vida. {el lugar de convertirse á él para que vivan.}
11:19
Y LOS que habian sido esparcidos por causa de la tribulacion que fué hecha en tiempo de Estévan, anduvieron hasta Phenicia, y Cipro, y Antioquía, no hablando á nadie la palabra, sino á solos los Judíos.
11:20
Y de ellos habia unos varones Ciprios y Cirenenses, los cuales como entraron en Antioquía, hablaron á los Griegos, anunciando el Evangelio del Señor Jesus.
11:21
Y la mano del Señor era con ellos: y mucho número creyendo se convirtió al Señor.
11:22
Y llegó la fama de estas cosas á oidos de la Iglesia que estaba en Jerusalem: y enviaron á Barnabas que fuese hasta Antioquía:
11:23
el cual como llegó, y vió la gracia de Dios, se gozó; y exhortó á todos que permaneciesen en el propósito del corazon en el Señor.
11:24
Porque era varon bueno, y lleno de Espíritu Santo, y de fé: y mucha compañía fué allegada al Señor.
11:25
Y se partió Barnabas á Tarso á buscar á Saulo: y hallado, le trajo á Antioquía.
11:26
Y conversaron todo un año allí con la Iglesia: y enseñaron mucha compañía, de tal manera que los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquía.
11:27
Y EN aquellos dias descendieron de Jerusalem profetas á Antioquía.
11:28
Y levántandose uno de ellos, llamado Agabo, daba á entender por Espíritu, que habia de haber una grande hambre en toda la redondez de las tierras, la cual tambien fué en tiempo de Claudio César.
11:29
Entonces los discípulos, cada uno conforme á lo que tenia, determinaron de enviar subsidio á los hermanos que habitaban en Judéa.
11:30
Lo cual asimismo hicieron, enviando á los ancianos por mano de Barnabas y de Saulo.

Capítulo 12

12:1
Y EN el mismo tiempo el rey Herodes envió compañías de soldados para maltratar algunos de la Iglesia.
12:2
Y mató á Jacobo, el hermano de Juan, á cuchillo.
12:3
Y viendo que habia agradado á los Judíos, pasó adelante para prender tambien á Pedro, y eran los dias de los panes sin levadura.
12:4
El cual prendido, le echó en la cárcel, entregándole á cuatro cuaterniones de soldados, que le guardasen: queriendo sacarle al pueblo despues de la Pascua.
12:5
Así que, Pedro era guardado en la cárcel: y la Iglesia hacia oracion á Dios sin cesar por él.
12:6
Y cuando Herodes le habia de sacar, aquella misma noche, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, preso con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta que guardaban la cárcel.
12:7
Y hé aquí, el ángel del Señor sobrevino, y la luz resplandeció en la cárcel: é hiriendo á Pedro en el lado, le despertó, diciendo: Levántate prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos.
12:8
Y le dijo el ángel: Cíñete, y átate tus zapatos. Y lo hizo así. Y le dijo: Rodéate tu ropa, y sígueme.
12:9
Y saliendo, le seguia; y no sabia que era verdad lo que hacia el ángel: mas pensaba que veía vision.
12:10
Y como pasaron la primera y la segunda guarda, vinieron á la puerta de hierro, que va á la ciudad, la cual se les abrió de suyo: y salidos, pasaron una calle; y luego el ángel se apartó de el.
12:11
Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente, que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo el pueblo de los Judíos que me esperaba.
12:12
Y considerando esto, llegó á casa de María la madre de Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban congregados, y orando.
12:13
Y tocando Pedro á la puerta del patio, salió una muchacha, para escuchar: se llamaba Rhode.
12:14
La cual como conoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino corriendo dentro, dió nueva, que Pedro estaba á la puerta.
12:15
Y ellos le dijeron: Estás loco: mas ella afirmaba que era así. Entonces ellos decian: Su ángel es.
12:16
Mas Pedro perseveraba en llamar: y como le abrieron, le vieron, y se espantaron.
12:17
Y él haciéndoles señal con la mano que callasen, les contó como el Señor le habia sacado de la cárcel; y dijo: Haced saber esto á Jacobo y á los hermanos. Y salido, se partió á otro lugar.
12:18
Siendo pues de dia, habia no poco alboroto entre los soldados, sobre qué se habia hecho de Pedro.
12:19
Mas Herodes, como le buscó, y no le halló, hecha inquisicion de los guardas, los mandó llevar. Y descendiendo de Judéa á Cesaréa, se quedó allí.
12:20
Y Herodes estaba enojado contra los de Tyro, y los de Sidón: mas ellos vinieron concordes á él; y sobornado Blasto, que era el camarero del rey, pedian paz: porque las tierras de ellos eran mantenidas del rey.
12:21
Y un dia señalado, Herodes, vestido de ropa real, se sentó en el tribunal, y les habló.
12:22
Y el pueblo aclamaba: Voz de Dios, y no de hombre.
12:23
Y luego el ángel del Señor le hirió, por cuanto no dió la gloria á Dios; y comido de gusanos espiró.
12:24
Mas la palabra del Señor crecia, y era multiplicada.
12:25
Y Barnabas y Saulo volvieron de Jerusalem, cumplido su servicio, tomando juntamente consigo á Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos.

Capítulo 13

13:1
HABIA entonces en la Iglesia, que estaba en Antioquía, profetas y doctores, Barnabas, y Simon el que se llamaba Niger, y Lucio Cirenéo, y Manahen, que habia sido criado con Herodes el tetrarca, y Saulo.
13:2
Ministrando pues estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme á Barnabas y á Saulo para la obra para la cual los he llamado.
13:3
Entonces ayunando y orando, y poniéndoles las manos encima, los enviaron.
13:4
Y ellos entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron á Seleucia: y de allí navegaron á Cipro.
13:5
Y llegados á Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los Judíos: y tenian tambien á Juan en el ministerio.
13:6
Y habiendo atravesado la isla hasta Pafo, hallaron á un varon mago, falso profeta, Judío, llamado Bar-jesus:
13:7
el cual estaba con el Procónsul Sergio Paulo, varon prudente: este, llamando á Barnabas y á Saulo, deseaba oir la palabra de Dios.
13:8
Mas les resistia Elimas el encantador, (que así se interpreta su nombre,) procurando de apartar de la fé al Procónsul.
13:9
Entonces Saulo, que tambien es Pablo, lleno del Espíritu Santo, poniendo en él los ojos,
13:10
dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿no cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?
13:11
ahora, pues, hé aquí, la mano del Señor es contra tí, y serás ciego, que no veas el sol por tiempo. Y luego cayó en él oscuridad y tinieblas: y andando al rededor buscaba quién le diese la mano.
13:12
Entonces el Procónsul, viendo lo que habia sido hecho, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.
13:13
Y partidos de Pafo, Pablo, y los que estaban con él, vinieron á Perges de Panfilia: entonces Juan, apartándose de ellos, se volvió á Jerusalem.
13:14
Y ELLOS pasando de Perges, vinieron á Antioquía de Pisidia; y entrando en la sinagoga un dia de sábado, se asentaron.
13:15
Y despues de la leccion de la ley y de los profetas, los príncipes de la sinagoga enviaron á ellos, diciendo: Varones hermanos, si hay entre vosotros alguna palabra de exhortacion para el pueblo, hablad.
13:16
Entonces Pablo, levantándose, hecho silencio con la mano, dice: Varones Israelitas, y los que temeis á Dios, oíd.
13:17
El Dios del pueblo de Israél escogió á nuestros padres, y ensalzó el pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella.
13:18
Y por tiempo como de cuarenta años soportó sus costumbres en el desierto.
13:19
Y destruyendo las siete gentes en la tierra de Chanaán, les repartió por suerte la tierra de ellas.
13:20
Como por cuatrocientos y cincuenta años despues dióles jueces hasta el profeta Samuél.
13:21
Y entonces demandaron rey: y les dió Dios á Saúl, hijo de Cis, varon de la tribu de Benjamin, por cuarenta años.
13:22
Y quitado aquel, les levantó el rey David, al cual dió testimonio, diciendo: He hallado á David, hijo de Isaí, varon conforme á mi corazon, el cual hará todo lo que yo quiero.
13:23
De la simiente de este, Dios, conforme á la promesa, levantó á Jesus por Salvador á Israél;
13:24
predicando Juan delante de la faz de su venida el bautismo de penitencia á todo el pueblo de Israél.
13:25
Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: ¿Quién pensais que soy? no soy yo: mas, hé aquí, viene tras mí aquel, cuyos zapatos de los piés no soy digno de desatar.
13:26
Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros temen á Dios, á vosotros es enviada esta palabra de salud.
13:27
Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus príncipes, no conociendo á este, y las voces de los profetas que se leen todos los sábados, condenándole las cumplieron.
13:28
Y sin hallar en él causa de muerte, pidieron á Pilato que le matasen.
13:29
Y habiendo cumplido todas las cosas que de él eran escritas, quitándole del madero, le pusieron en el sepulcro.
13:30
Mas Dios le levantó de los muertos.
13:31
El cual fué visto por muchos dias de los que habian subido juntamente con él de Galiléa á Jerusalem, los cuales son sus testigos al pueblo.
13:32
Y nosotros tambien os anunciamos el Evangelio de aquella promesa que fué hecha á los Padres, la cual Dios ha cumplido á los hijos de ellos, á nosotros, resucitando á Jesus:
13:33
como tambien en el Salmo segundo está escrito: Mi hijo eres tú, yo te engendré hoy.
13:34
Y que le levantó de los muertos para nunca mas volver á corrupcion, así dijo: Que os daré las misericordias fieles prometidas á David.
13:35
Por tanto en otra parte dice: No darás tu Santo que vea corrupcion.
13:36
Porque á la verdad David, habiendo servido en su edad á la voluntad de Dios, durmió, y fué juntado con sus padres, y vió corrupcion.
13:37
Mas aquel que Dios levantó, no vió corrupcion.
13:38
Séaos pues notorio, varones hermanos, que por este os es anunciada remision de pecados:
13:39
y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en este es justificado todo aquel que creyere.
13:40
Mirad pues que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas:
13:41
Mirad, oh menospreciadores, y entontecéos, y desvanecéos: porque yo obro obra en vuestros dias, obra que no la creeréis si alguien os la contare.
13:42
Y SALIDOS de la sinagoga de los Judíos, los Gentiles les rogaron, que el sábado siguiente les hablasen estas palabras.
13:43
Y enviada la congregacion, muchos de los Judíos, y de los religiosos extranjeros siguieron á Pablo y á Barnabas: los cuales hablándoles, les persuadian que permaneciesen en la gracia de Dios.
13:44
Y el sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad á oir la palabra de Dios.
13:45
Entonces los Judíos, vista la compañía, fueron llenos de zelo, y contradecian á lo que Pablo decia, contradiciendo y blasfemando.
13:46
Entonces Pablo y Barnabas, usando de libertad, dijeron: A vosotros á la verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios: mas, pues que la desechais, y os juzgais indignos de la vida eterna, hé aquí, nosotros nos volvemos á los Gentiles.
13:47
Porque así nos lo mandó el Señor: Te he puesto para luz de los Gentiles, para que seas por salud hasta lo postrero de la tierra.
13:48
Y los Gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban antes ordenados para vida eterna.
13:49
Y la palabra del Señor era sembrada por toda aquella provincia.
13:50
Mas los Judíos concitaron mujeres pias y honestas, y á los principales de la ciudad, y levantaron persecucion contra Pablo y Barnabas, á los cuales echaron de sus términos.
13:51
Ellos entonces sacudiendo en ellos el polvo de sus piés, se vinieron á Iconio.
13:52
Y los discípulos estaban llenos de gozo, y de Espíritu Santo.

Capítulo 14

14:1
Y ACONTECIÓ en Iconio, que entrados juntamente en la sinagoga de los Judíos, hablaron de tal manera que creyó una grande multitud de Judíos, y asimismo de Griegos.
14:2
Mas los Judíos que fueron incrédulos, incitaron, y corrompieron los ánimos de los Gentiles contra los hermanos.
14:3
Con todo eso se detuvieron allí mucho tiempo confiados en el Señor, el cual daba testimonio á la palabra de su gracia, dando que señales y milagros fuesen hechos por las manos de ellos.
14:4
Y el vulgo de la ciudad fué dividido: y unos eran con los Judíos, y otros con los apóstoles.
14:5
Y haciendo ímpetu los Judíos y los Gentiles, juntamente con sus príncipes, para afrentarlos y apedrearlos,
14:6
entendiéndolo se huyeron á Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y por toda la tierra al rededor.
14:7
Y allí predicaban el Evangelio.
14:8
Y un varon de Listra, impotente de los piés, estaba sentado, cojo desde el vientre de su madre, que jamás habia andado.
14:9
Este oyó hablar á Pablo: el cual, como puso los ojos en él, y vió que tenia fé para ser sano,
14:10
dijo á gran voz: Levántate derecho sobre tus piés. Y él saltó, y anduvo.
14:11
Entonces las compañías, visto lo que Pablo habia hecho, alzaron la voz, diciendo en lengua Licaónica: Dioses semejantes á hombres han descendido á nosotros.
14:12
Y á Barnabas llamaban Júpiter; y á Pablo, Mercurio, porque este era el que hablaba.
14:13
Y el sacerdote de Júpiter que estaba delante de la ciudad de ellos, trayendo toros y coronas delante de las puertas, queria con el pueblo sacrificarles.
14:14
Lo cual como oyeron los apóstoles Barnabas y Pablo, saltaron á las compañías, rasgadas sus ropas, dando voces,
14:15
y diciendo: Varones, ¿por qué haceis esto? nosotros tambien somos hombres semejantes á vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtais al Dios vivo, que hizo el cielo, y la tierra, y la mar, y todo lo que está en ellos:
14:16
el cual en las edades pasadas ha dejado á todas las gentes andar en sus caminos:
14:17
aunque no se dejó á sí mismo sin testimonio, bien haciendo, dándonos lluvias del cielo, y tiempos fructíferos, llenando de mantenimiento, y de alegría nuestros corazones.
14:18
Y diciendo estas cosas, apenas apaciguaron las compañías á que no les sacrificasen.
14:19
Entonces sobre vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron á la multitud: y habiendo apedreado á Pablo, le trajeron arrastrando fuera de la ciudad, pensando que ya estaba muerto.
14:20
Mas rodeándole los discípulos, se levantó, y se entró en la ciudad: y un dia despues se partió con Barnabas á Derbe.
14:21
Y como hubieron anunciado el Evangelio á aquella ciudad, y enseñado á muchos, volviéronse á Listra, y á Iconio, y á Antioquía,
14:22
confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándolos que permaneciesen en la fé; y enseñándoles que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
14:23
Y habiéndoles constituido ancianos en cada una de las Iglesias, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en el cual habian creido.
14:24
Y pasando por Pisidia vinieron á Panfilia.
14:25
Y habiendo hablado la palabra del Señor en Perges, descendieron á Atalia.
14:26
Y de allí navegaron á Antioquía, donde habian sido encomendados á la gracia de Dios para la obra que ya habian acabado.
14:27
Y como vinieron, y juntaron la Iglesia, relataron cuán grandes cosas habia hecho Dios por medio de ellos; y cómo habia abierto á los Gentiles la puerta de la fé.
14:28
Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos.

Capítulo 15

15:1
ENTONCES algunos que venian de Judéa enseñaban á los hermanos: Que si no os circuncidais, conforme al rito de Moisés, no podeis ser salvos.
15:2
Así que hecha una sedicion y contienda no pequeña á Pablo y á Barnabas contra ellos, determinaron que subiesen Pablo y Barnabas, y algunos otros de ellos á los apóstoles y á los ancianos á Jerusalem sobre esta cuestion
15:3
Ellos pues, acompañados de algunos de la Iglesia, pasaron por Phenicia y Samaria, contando la conversion de los Gentiles: y hacian gran gozo á todos los hermanos.
15:4
Y venidos á Jerusalem, fueron recibidos de la Iglesia, y de los apóstoles, y de los ancianos: y les hicieron saber todas las cosas que Dios habia hecho por medio de ellos.
15:5
Mas algunos de la secta de los Fariséos, que habian creido, se levantaron, diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.
15:6
Y se juntaron los apóstoles y los ancianos para conocer de este negocio.
15:7
Y habiendo habido grande contienda, levantándose Pedro, les dijo: Varones hermanos, vosotros sabeis como ya ha algun tiempo que Dios escogió, que los Gentiles oyesen por mi boca la palabra del Evangelio, y que creyesen:
15:8
y Dios, que conoce los corazones, les dió testimonio, dándoles el Espíritu Santo tambien como á nosotros:
15:9
y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fe sus corazones:
15:10
ahora pues, ¿por qué tentais á Dios poniendo yugo sobre la cerviz de los discípulos, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?
15:11
antes por la gracia del Señor Jesu Cristo creemos que seremos salvos, como tambien ellos.
15:12
Entonces toda la multitud calló, y oyeron á Barnabas y á Pablo que contaban cuán grandes maravillas y señales Dios habia hecho por medio de ellos entre los Gentiles.
15:13
Y despues que hubieron callado, Jacobo respondió, diciendo: Varones hermanos, oídme.
15:14
Simon ha contado como primero Dios visitó á los Gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre.
15:15
Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
15:16
Despues de esto volveré, é instauraré la cabaña de David que estaba caida: y restauraré sus ruinas, y la volveré á levantar:
15:17
para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los Gentiles sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Señor, que hace todas estas cosas.
15:18
Notorias son á Dios desde el siglo todas sus obras.
15:19
Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten á Dios, no han de ser inquietados:
15:20
sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, y de fornicacion, y de ahogado, y de sangre.
15:21
Porque Moisés desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le predique en las sinagogas, donde es leido cada sábado.
15:22
Entonces pareció bien á los apóstoles, y á los ancianos con toda la Iglesia, elegir varones de ellos, y enviarlos á Antioquía con Pablo y Barnabas, á Judas que tenia por sobrenombre Barsabas, y á Sílas, varones principales entre los hermanos;
15:23
y escribir por mano de ellos así: Los apóstoles, y los ancianos, y los hermanos, á los hermanos de los Gentiles que están en Antioquía, y en Syria, y en Cilicia, salud:
15:24
Por cuanto hemos oido que algunos, que han salido de nosotros, os han inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, á los cuales no mandamos:
15:25
nos ha parecido, congregados en uno, elegir varones, y enviarlos á vosotros con nuestros amados Barnabas y Pablo,
15:26
hombres que han entregado sus vidas por el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo:
15:27
así que, enviamos á Judas, y á Silas, los cuales tambien por palabra os harán saber lo mismo.
15:28
Que ha parecido bien al Espíritu Santo, y á nosotros, de ninguna carga poneros mas que estas cosas necesarias:
15:29
que os aparteis de las cosas sacrificadas á ídolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicacion: de las cuales cosas si os guardáreis, hareis bien. Bien tengais.
15:30
Ellos entonces enviados, descendieron á Antioquía, y juntando la multitud, dieron la carta.
15:31
La cual como leyeron, fueron gozosos de la consolacion.
15:32
Judas y Silas, como ellos tambien eran profetas, consolaron y confirmaron los hermanos con abundancia de palabra.
15:33
Y pasando allí algun tiempo fueron enviados de los hermanos á los apóstoles en paz.
15:34
Mas á Silas pareció bien de quedarse allí.
15:35
Y Pablo y Barnabas se estaban en Antioquía enseñando la palabra del Señor, y anunciando el Evangelio con otros muchos.
15:36
Y DESPUES de algunos dias Pablo dijo á Barnabas: Volvamos á visitar los hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del Señor, cómo están.
15:37
Y Barnabas queria que tomasen consigo á Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos:
15:38
mas á Pablo, le parecia que no habia de ser tomado el que se habia apartado de ellos desde Panfilia, y no habia ido con ellos á la obra.
15:39
Y hubo tal contencion entre ellos, que se apartaron el uno del otro: y Barnabas tomando á Marcos navegó á Cipro.
15:40
Y Pablo escogiendo á Silas, se partió, encomendado de los hermanos á la gracia de Dios:
15:41
y anduvo la Syria y la Cilicia confirmando las Iglesias.

Capítulo 16

16:1
Y VINO hasta Derbe, y Listra: y hé aquí, estaba allí un discípulo, llamado Timotéo, hijo de una mujer Judía fiel, mas de padre Griego.
16:2
De este daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.
16:3
Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó, por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares: porque todos sabian que su padre era Griego.
16:4
Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos, qué habian sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem.
16:5
Así que las Iglesias eran confirmadas en fé, y eran aumentadas en número cada dia.
16:6
Y pasando á Frigia, y la provincia de Galacia, les fué defendido por el Espíritu Santo de hablar la palabra en Asia.
16:7
Y como vinieron en Misia, tentaron de ir á Bitinia, mas no los dejó el Espíritu ir.
16:8
Y pasando á Misia, descendieron á Troas.
16:9
Y fué mostrada á Pablo de noche una vision: Un varon Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa á Macedonia, y ayúdanos.
16:10
Y como vió la vision, luego procuramos partir á Macedonia, certificados que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el Evangelio.
16:11
Y partidos de Troas, venimos camino derecho á Samotracia, y el dia siguiente á Nápoles.
16:12
Y de allí á Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, y es colonia: y estuvimos en aquella ciudad algunos dias.
16:13
Y un dia de los sábados salimos de la ciudad al rio, donde solia ser la oracion; y sentándonos hablamos á las mujeres que se hablan juntado.
16:14
Entonces una mujer, llamada Lidia, que vendia púrpura en la ciudad de los Tiatiréos, temerosa de Dios, oyó: el corazon de la cual abrió el Señor, para que estuviese atenta á lo que Pablo decia.
16:15
Y como fué bautizada, con su casa, nos rogó, diciendo: Si habeis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad: y nos constriñió.
16:16
Y aconteció, que yendo nosotros á la oracion, una muchacha que tenia espíritu Pitónico, nos salió delante: la cual daba grande ganancia á sus amos adivinando.
16:17
Esta, siguiendo á Pablo, y á nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.
16:18
Y esto hacia por muchos dias, mas desagradando esto á Pablo, se volvió, y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesu Cristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora.
16:19
Y viendo sus amos que habia salido la esperanza de su ganancia, prendieron á Pablo y á Silas; y los trajeron á la audiencia, al magistrado.
16:20
Y presentándolos á los magistrados, dijeron: Estos hombres alborotan nuestra ciudad, siendo Judíos;
16:21
y predican ritos, los cuales no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos Romanos.
16:22
Y concurrió el pueblo contra ellos: y los magistrados rasgándoles sus ropas los mandaron azotar con varas.
16:23
Y despues que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia.
16:24
El cual, recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de mas adentro, y les apretó los piés en el cepo.
16:25
Mas á media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos: y los que estaban presos los oian.
16:26
Entonces fué hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movian: y luego todas las puertas se abrieron; y las prisiones de todos se soltaron.
16:27
Y despertado el carcelero, como vió abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se queria matar, pensando que los presos se habian huido.
16:28
Entonces Pablo clamó á gran voz, diciendo: No te hagas ningun mal: que todos estamos aquí.
16:29
El entonces pidiendo lumbre, entró dentro, y temblando se derribó á los piés de Pablo y de Silas.
16:30
Y sacándolos fuera, les dice: Señores, ¿qué es menester que yo haga para ser salvo?
16:31
Y ellos le dijeron: Cree en el Señor Jesu Cristo, y serás salvo tú, y tu casa.
16:32
Y le hablaron la palabra del Señor, y á todos los que estaban en su casa.
16:33
Y tomándolos él en aquella misma hora de la noche, les lavó los azotes; y se bautizó luego él, y todos los suyos.
16:34
Y llevándolos á su casa, les puso la mesa; y se gozó de que con toda su casa habia creido á Dios.
16:35
Y como fué de dia, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Envia á aquellos hombres.
16:36
Y el carcelero hizo saber estas palabras á Pablo: Que los magistrados han enviado que seais sueltos: así que ahora salid, é idos en paz.
16:37
Entonces Pablo les dijo: Azotados públicamente sin habernos oido, siendo hombres Romanos, nos echaron en la cárcel, ¿y ahora nos echan encubiertamente? no cierto: sino vengan ellos, y nos saquen.
16:38
Y los alguaciles volvieron á decir á los magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, oido que eran Romanos.
16:39
Y viniendo les pidieron perdon, y sacándolos, les rogaron que se saliesen de la ciudad.
16:40
Entonces salidos de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y visitados los hermanos, los consolaron, y se salieron.

Capítulo 17

17:1
Y PASANDO por Amfípolis, y por Apolonia, vinieron á Tesalónica, donde habia sinagoga de Judíos.
17:2
Y Pablo, como acostumbraba, entró á ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras,
17:3
declarando y proponiendo, que convenia que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que este era Jesu Cristo, el cual yo os anuncio.
17:4
Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los Griegos religiosos grande multitud; y mujeres nobles no pocas.
17:5
Entonces los Judíos que eran incrédulos zelosos, tomando á algunos ociosos, malos hombres, y juntando compañía, alborotaron la ciudad; y acometiendo la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.
17:6
Y no hallándolos trajeron á Jasón y á algunos hermanos á los gobernadores de la ciudad, dando voces: Que estos son los que alborotan el mundo, y han venido acá;
17:7
á los cuales Jasón ha recibido, y todos estos hacen contra los decretos de César, diciendo que Jesus es otro rey.
17:8
Y alborotaron el pueblo y á los gobernadores de la ciudad, oyendo estas cosas.
17:9
Mas recibida satisfaccion de Jasón, y de los demás, los soltaron.
17:10
Entonces los hermanos luego de noche enviaron á Pablo y á Silas á Beréa, los cuales como llegaron, entraron en la sinagoga de los Judíos.
17:11
Y fueron estos mas nobles que los Judíos que estaban en Tesalónica, que recibieron la palabra con toda codicia, escudriñando cada dia las Escrituras, si estas cosas eran así.
17:12
Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres Griegas honestas, y varones no pocos.
17:13
Mas como entendieron los Judíos de Tesalónica que tambien en Beréa era anunciada la palabra de Dios por Pablo, vinieron tambien allá alborotando el pueblo.
17:14
Empero luego los hermanos enviaron á Pablo que fuese como á la mar: y Silas y Timotéo se quedaron allí.
17:15
Y los que habian tomado á cargo á Pablo, le llevaron hasta Atenas: y tomando mandado de él para Silas y Timotéo, que viniesen á él lo mas presto que pudiesen, se partieron.
17:16
Y esperándolos Pablo en Atenas, su espíritu se deshacia en él, viendo la ciudad dada á idolatría.
17:17
Así que disputaba en la sinagoga con los Judíos y religiosos, y en la plaza cada dia con los que le ocurrian.
17:18
Y algunos filósofos de los Epicúreos y de los Estóicos disputaban con él; y unos decian: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba á Jesus, y la resurreccion.
17:19
Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué sea esta nueva doctrina que dices?
17:20
porque metes en nuestras orejas unas nuevas cosas: queremos pues saber qué quiere ser esto.
17:21
Entonces todos los Atenienses, y los huéspedes extranjeros, en ninguna otra cosa entendian sino, ó en decir, ó en oir alguna cosa nueva.
17:22
Estando pues Pablo en medio del Areópago, dijo: Varones Atenienses, en todo os veo como mas supersticiosos:
17:23
porque pasando, y mirando vuestros santuarios, hallé tambien un altar en el cual estaba esta inscripcion: Al Dios no conocido. Aquel, pues, que vosotros honrais sin conocerle, á este os anuncio yo.
17:24
El Dios que hizo el mundo, y todas las cosas que en él son, este como sea Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos;
17:25
ni es honrado con manos de hombres, necesitado de algo: pues él da á todos vida, y respiracion, y todas las cosas.
17:26
El cual hizo de uno á todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra, determinando las sazones, las cuales limitó, y puestos los términos de la habitacion de ellos;
17:27
para que buscasen á Dios, si en alguna manera palpando le hallen: aunque cierto no está lejos de cada uno de nosotros.
17:28
Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos: como tambien algunos de vuestros poetas dijeron: Porque linaje de este somos tambien.
17:29
Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser semejante ó á oro, ó á plata, ó piedra, ó á escultura de artificio, ó de imaginacion de hombres.
17:30
Así que, disimulando Dios los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia á todos los hombres que se arrepientan:
17:31
por cuanto ha establecido un dia, en el cual ha de juzgar con justicia á todo el mundo por aquel varon al cual determinó, dando fé á todos, levantándole de los muertos.
17:32
Y como oyeron la resurreccion de los muertos, unos entonces se burlaban; y otros decian: Te oiremos acerca de esto otra vez.
17:33
Y así Pablo se salió en medio de ellos.
17:34
Mas algunos creyeron, juntándose con él: entre los cuales tambien fué Dionisio él del Areópago, y una mujer llamada Damaris, y otros con ellos.

Capítulo 18

18:1
PASADAS estas cosas Pablo se partió de Atenas, y vino á Corinto.
18:2
Y hallando á un Judío llamado Aquila, natural del Ponto, que hacia poco que habia venido de Italia, y á Priscila su mujer, (porque Claudio habia mandado que todos los Judíos saliesen de Roma,) se vino á ellos:
18:3
y porque era de su oficio, posó con ellos, y trabajaba: porque el oficio de ellos era hacer tiendas.
18:4
Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadia á Judíos, y á Griegos.
18:5
Y como Silas y Timotéo vinieron de Macedonia, Pablo era constreñido del Espíritu, testificando á los Judíos que Jesus era el Cristo.
18:6
Y contradiciendo y blasfemando ellos, les dijo, sacudiendo sus vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza: yo limpio: desde ahora me iré á los Gentiles.
18:7
Y partiendo de allí, entró en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la casa del cual estaba junto á la sinagoga.
18:8
Y Crispo, el prepósito de la sinagoga, creyó al Señor con toda su casa: y muchos de los Corintios oyendo, creian, y eran bautizados.
18:9
Entonces el Señor dijo de noche en vision á Pablo: No temas, sino habla, y no calles:
18:10
porque yo estoy contigo, y ninguno te podrá hacer mal: porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.
18:11
Y asentó allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.
18:12
Y siendo Gallion Procónsul de Achaya, los Judíos se levantaron de un ánimo contra Pablo, y le trajeron al tribunal,
18:13
diciendo: Que este persuade á los hombres honrar á Dios contra la ley.
18:14
Y comenzando Pablo á abrir la boca, Gallion dijo á los Judíos: Si fuera algun agravio, ó algun crímen enorme, oh Judíos, conforme á derecho yo os tolerara:
18:15
mas si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros: porque yo no quiero ser juez de esas cosas.
18:16
Y los echó del tribunal.
18:17
Entonces todos los Griegos tomando á Sóstenes, prepósito de la sinagoga, le herian delante del tribunal: y á Gallion nada se le daba de ello.
18:18
MAS Pablo habiendo esperado aun allí muchos dias, despidiéndose de los hermanos, navegó en Syria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose trasquilado la cabeza en Cenchreas, porque tenia voto.
18:19
Y llegó á Efeso, y los dejó allí: y él entrando en la sinagoga, disputó con los Judíos.
18:20
Los cuales rogándole que se quedase con ellos por mas tiempo, no se lo concedió.
18:21
Antes se despidió de ellos, diciendo: Es menester que en todo caso tenga la fiesta que viene en Jerusalem: mas otra vez volveré á vosotros, queriendo Dios. Y se partió de Efeso.
18:22
Y descendido á Cesaréa, subió á Jerusalem, y saludó á la Iglesia, descendió á Antioquía.
18:23
Y habiendo estado allí algun tiempo, se partió, andando por órden la provincia de Galacia, y la Frigia confirmando á todos los discípulos.
18:24
Llegó entonces á Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varon elocuente, poderoso en las Escrituras.
18:25
Este era instruido en el camino del Señor, y ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente las cosas que son del Señor, enseñado solamente en el bautismo de Juan.
18:26
Y comenzó á tratar confiadamente en la sinagoga, al cual como oyeron Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon mas particularmente el camino de Dios.
18:27
Y queriendo él pasar á Achaya, los hermanos exhortados, escribieron á los discípulos que le recibiesen, y venido él, aprovechó mucho por la gracia á los que habian creido.
18:28
Porque con gran vehemencia convencia públicamente á los Judíos, mostrando por las Escrituras que era el Cristo.

Capítulo 19

19:1
Y ACONTECIÓ, que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, andadas las regiones superiores, vino á Efeso, donde hallando ciertos discípulos,
19:2
díjoles: ¿Habeis recibido al Espíritu Santo despues que creisteis? Y ellos le dijeron: Antes ni aun hemos oido si hay Espíritu Santo.
19:3
Entonces les dijo: ¿En qué pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
19:4
Y dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de penitencia, diciendo al pueblo, que creyesen en el que habia de venir despues de él, es á saber, en Jesus el Cristo.
19:5
Oidas estas cosas fueron bautizados en el nombre del Señor Jesus.
19:6
Y como Pablo les puso las manos encima, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas, y profetizaban.
19:7
Y eran estos varones todos como doce.
19:8
Y entrando él dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios.
19:9
Mas endureciéndose algunos, y no creyendo, maldiciendo el camino del Señor delante de la multitud, apartándose de ellos, apartó los discípulos, disputando cada dia en la escuela de un señor:
19:10
y esto por dos años; de tal manera que todos los que habitaban en Asia, Judíos y Griegos, oyeron la palabra del Señor Jesus.
19:11
Y hacia Dios maravillas no cualesquiera por la mano de Pablo.
19:12
De tal manera que aun se llevasen sobre los enfermos los sudarios y los pañuelos de su cuerpo; y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salian de ellos.
19:13
Y algunos de los Judíos exorcistas vagabundos tentaron á invocar el nombre del Señor Jesus sobre los que tenian espíritus malos, diciendo: Os conjuramos por Jesus, el que Pablo predica.
19:14
Y habia unos siete hijos de un Sceva, Judío, príncipe de los sacerdotes, que hacian esto.
19:15
Y respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesus conozco, y á Pablo sé: mas, vosotros, ¿quién sois?
19:16
Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando en ellos, y enseñoreándose de ambos, pudo mas que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.
19:17
Y esto fué notorio á todos, así Judíos como Griegos, los que habitaban en Efeso: y cayó temor sobre todos ellos, y era ensalzado el nombre del Señor Jesus.
19:18
Y muchos de los que habian creido, venian confesando, y dando cuenta de sus hechos.
19:19
Asimismo muchos de los que habian seguido curiosidades, trajeron los libros, y quemáronlos delante de todos: y echada cuenta del precio de ellos, hallaron que montaban cincuenta mil denarios.
19:20
Así crecia poderosamente la palabra del Señor, y prevalecia.
19:21
Y ACABADAS estas cosas, propuso Pablo por espíritu (andada Macedonia y Achaya) de partirse á Jerusalem, diciendo: Despues que hubiere estado allá, me será menester ver tambien á Roma.
19:22
Y enviando á Macedonia á dos de los que le ayudaban, es á saber, Timotéo y Erasto, él se estuvo por algun tiempo en Asia.
19:23
Entonces hubo un alboroto no pequeño acerca del camino del Señor.
19:24
Porque un platero, llamado Demetrio, el cual hacia de plata templos de Diana, daba á los artífices no poca ganancia.
19:25
A los cuales juntados con los oficiales de semejante oficio, dijo: Varones, ya sabeis que de este oficio tenemos ganancia:
19:26
y veis, y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, mas aun grande multitud de casi toda la Asia, aparta con persuasion, diciendo: Que no son dioses los que se hacen con las manos.
19:27
Y no solamente hay peligro de que esta ganancia se nos vuelva en reproche, mas aun tambien que el templo de la grande diosa Diana sea estimado en nada, y comience á ser destruida su majestad, la cual honra toda la Asia, y el mundo.
19:28
Oidas estas cosas, se llenaron de ira, y dieron alarido, diciendo: ¡Grande Diana de los Efesios!
19:29
Y toda la ciudad se llenó de confusion, y unánimes arremetieron al teatro, arrebatando á Gayo y á Aristarco, Macedonios, compañeros de Pablo.
19:30
Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.
19:31
Tambien algunos de los principales de Asia, que eran sus amigos, enviaron á él rogando que no se presentase en el teatro.
19:32
Y otros gritaban otro: porque la concurrencia era confusa, y los mas no sabian porque se habian juntado.
19:33
Y sacaron de entre la multitud á Alejandro, rempujándole los Judíos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, queria dar razon al pueblo.
19:34
Al cual como conocieron que era Judío, fué hecha una voz de todos que gritaron casi por dos horas: ¡Grande Diana de los Efesios!
19:35
Entonces el escribano apaciguando las compañías, dijo: Varones Efesios, porque ¿quién hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los Efesios es honradora de la grande diosa Diana, y de la imágen venida de Júpiter?
19:36
así que pues esto no puede ser contradicho, conviene que os apacigüeis, y que nada hagais temerariamente:
19:37
que habeis traido á estos hombres, ni sacrílegos, ni blasfemadores de vuestra diosa:
19:38
que si Demetrio, y los oficiales que están con él, tienen negocio con alguno, audiencias se hacen, y procónsules hay, acúsense los unos á los otros:
19:39
y si demandais alguna otra cosa, en legítimo ayuntamiento se puede despachar:
19:40
que peligro hay de que seamos argüidos de sedicion por hoy: no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razon de este concurso. Y habiendo dicho esto, despidió el concurso.

Capítulo 20

20:1
Y DESPUES que cesó el alboroto, llamando Pablo los discípulos, habiéndolos exhortado, se despidió, y se partió para ir á Macedonia.
20:2
Y despues que hubo andado aquellas partes, y exhortádolos con abundancia de palabra, vino á Grecia.
20:3
Donde habiendo estado tres meses, habiendo de navegar en Siria, le fueron puestas asechanzas por los Judíos: y tomó consejo de volverse por Macedonia.
20:4
Y le acompañaron hasta Asia Sopater Bereense; y Tesalonicenses, Aristarco y Segundo; y Gayo Derbéo; y Timotéo; y Asianos, Tychico y Trófimo.
20:5
Estos yendo delante, nos esperaron en Troas.
20:6
Y nosotros, pasados los dias de los panes sin levadura, navegamos de Filipos, y venimos á ellos á Troas en cinco dias, donde estuvimos siete dias.
20:7
Y el primero de los sábados, juntos los discípulos á partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al dia siguiente; y alargó el sermon hasta la media noche.
20:8
Y habia muchas lámparas en el cenadero donde estaban congregados.
20:9
Y un mancebo llamado Euticho, que estaba sentado en una ventana, tomado de un sueño profundo, como Pablo disputaba largamente, derribado del sueño, cayó desde el tercer cenadero abajo; y fué alzado muerto.
20:10
Al cual como Pablo descendiese, se derribó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alboroteis, que su alma está en él.
20:11
Y subiendo, y partiendo el