mas recibireis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y me sereis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.
los cuales tambien les dijeron: Varones Galiléos, ¿qué estais mirando al cielo? este Jesus que ha sido tomado arriba de vosotros al cielo, así vendrá, como le habeis visto ir al cielo.
Y entrados, subieron al cenadero, donde estaban Pedro y Jacobo, Juan y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Matéo, Jacobo, hijo de Alféo, y Simon el Zeloso, y Judas hermano de Jacobo.
Varones, hermanos, convino que se cumpliese esta escritura, la cual dijo antes el Espíritu Santo por la boca de David, de Judas, que fué el guia de los que prendieron á Jesus;
Entonces Pedro poniéndose en pié con los once, alzó su voz, y les habló, diciendo: Varones Judíos, y todos los que habitais en Jerusalem, esto os sea notorio, y oíd mis palabras:
Y será en los postreros dias, (dice Dios,) derramaré de mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos, y vuestras hijas profetizarán, y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños:
Varones Israelitas, oíd estas palabras: Jesus Nazareno, varon aprobado de Dios entre vosotros en maravillas, y prodígios, y señales que Dios hizo por él en medio de vosotros, como tambien vosotros sabeis:
Así que siendo profeta, y sabiendo que con juramento le habia Dios jurado, que del fruto de su lomo cuanto á la carne, le levantaria el Cristo, que se asentaria sobre su silla:
Y Pedro les dice: Haced penitencia, {arrepentíos, ó, endmendáos,} y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesu Cristo para perdon de los pecados; y recibireis el don del Espíritu Santo:
Y un varon, que era cojo desde el vientre de su madre, era traido; al cual ponian cada dia á la puerta del templo, que se dice la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
Y le conocian, que él era el que se sentaba á la limosna á la puerta del templo, la Hermosa: y fueron llenos de miedo y de espanto de lo que le habia acontecido.
Lo cual viendo Pedro, respondió al pueblo: Varones Israelitas, ¿por qué os maravillais de esto? ¿ó por qué poneis los ojos en nosotros como si con nuestra virtud ó piedad hubiésemos hecho andar á este?
El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado á su Hijo Jesus, al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando él que habia de ser suelto.
Y en la fé de su nombre, á este que vosotros veis y conoceis, ha confirmado su nombre: y la fé que por él es, ha dado á este esta sanidad en presencia de todos vosotros.
al cual cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauracion de todas las cosas: del cual habló Dios por boca de todos sus profetas que han sido desde el siglo.
Porque Moisés dijo á los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de vuestros hermanos, como yo: á él oireis, haciendo conforme á todas las cosas que os hablare:
Vosotros sois los hijos de los profetas, y del concierto que Dios concertó con nuestros padres, diciendo á Abraham: Y en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.
sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israél, que en el nombre de Jesu Cristo, el Nazareno, el que vosotros crucificasteis, y Dios le resucitó de los muertos, en esto este está en vuestra presencia sano:
Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras é idiotas, se maravillaban; y los conocian que habian estado con Jesus.
diciendo: ¿Qué hemos de hacer á estos hombres? porque cierto señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria á todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar.
Ellos entonces no hallando en qué castigarlos, los enviaron amenazándoles, por causa del pueblo: porque todos glorificaban á Dios de lo que habia sido hecho.
los cuales habiéndolo oido, alzaron unánimes la voz á Dios, y dijeron: Señor, tú eres el Dios, que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todas las cosas que en ellas están:
Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu Santo Hijo Jesus, al cual ungiste, Herodes, y Poncio Pilato, con los Gentiles, y los pueblos de Israél,
Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló: y todos fueron llenos de Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza.
Y DE la multitud de los que habian creido era un corazon y un alma; y ninguno decia ser suyo algo de lo que poseian, mas todas las cosas les eran comunes.
quedándose, ¿no se te quedaba á tí? y vendida, ¿no estaba en tu potestad? ¿por qué pusiste esto en tu corazon? no has mentido á los hombres, sino á Dios.
Y Pedro le dijo: ¿Por qué os concertasteis para tentar al Espíritu del Señor? hé aquí á la puerta los piés de los que han sepultado á tu marido: y te sacarán á sepultar.
Tanto, que echaban los enfermos por las calles, y los ponian en camas y en lechos, para que viniendo Pedro, á lo menos su sombra tocase á alguno de ellos.
Ellos entonces, como oyeron, entraron por la mañana en el templo, y enseñaban. Viniendo pues el príncipe de los sacerdotes, y los que eran con él, convocaron el concilio, y á todos los ancianos de los hijos de Israél; y enviaron á la cárcel, para que fuesen traidos.
diciendo: Cierto la cárcel hallamos cerrada con toda diligencia, y los guardas que estaban delante de las puertas: mas como abrimos, á nadie hallamos dentro.
diciendo: ¿No os denunciamos denunciando, que no enseñáseis en este nombre? y hé aquí, habeis llenado á Jerusalem de vuestra doctrina, ¿y quereis echar sobre nosotros la sangre de este hombre?
Entonces levantándose en el concilio un Fariséo, llamado Gamaliél, doctor de la ley, venerable á todo el pueblo, mandó que sacasen fuera un poco á los apóstoles,
Porque antes de estos dias fué un Teudas, diciendo que era alguien; al cual se allegaron un número de varones, como cuatrocientos, el cual fué matado: y todos los que le creyeron, fueron disipados, y vueltos en nada.
Despues de este fué Judas el Galiléo en los dias del empadronamiento; y llevó mucho pueblo tras sí: pereció tambien aquel, y todos los que consintieron con él, fueron derramados.
EN aquellos dias, creciendo el número de los discípulos, hubo murmuracion de los Griegos contra los Hebréos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cuotidiano.
Y plugo este parecer á toda la multitud; y eligieron á Estévan, varon lleno de fé y de Espíritu Santo, y á Felipe, y á Procoro, y á Nicanor, y á Timon, y á Parmenas, y á Nicolás extranjero de Antioquía.
De manera que la palabra del Señor crecia; y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalem: mucha compañía de los sacerdotes tambien obedecia á la fé.
Levantáronse entonces unos de la sinagoga que se llama de los Libertinos, y Cirenéos, y Alejandrinos, y de los que eran de Cilicia, y de Asia, disputando con Estévan.
Entonces salió de la tierra de los Chaldéos, y habitó en Charan: y de allí, muerto su padre, le traspasó á esta tierra, en la cual vosotros habitais ahora.
Y no le dió posesion en ella, ni aun una pisada de un pié: mas le prometió que se la daria en posesion, y á su simiente despues de él, no teniendo aun hijo.
Y le habló Dios así: Que su simiente seria extranjera en tierra ajena, y que los sujetarian en servidumbre, y que los maltratarian, por cuatrocientos años:
y le libró de todas sus tribulaciones, y le dió gracia y sabiduría en la presencia de Pharaón, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa.
he visto, he visto la afliccion de mi pueblo que está en Egipto, y el gemido de ellos he oido, y he descendido para librarlos: ahora pues ven, te enviaré á Egipto.
A este Moisés, al cual habian rehusado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez? á este envió Dios por príncipe y redentor con la mano del ángel que le apareció en el zarzal.
Este es el que estuvo en la congregacion en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte de Sinaí, y con nuestros padres: y recibió las palabras de vida para darnos.
diciendo á Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros: porque á este Moisés, que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos que le ha acontecido.
Mas Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo, como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israél?
antes trajisteis el tabernáculo de Moloch, y la estrella de vuestro dios Remphan, figuras que os hicisteis para adorarlas: os trasportaré pues de ese cabo de Babilonia.
Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como les ordenó Dios, hablando á Moisés, que le hiciese segun la forma que habia visto.
El cual recibido, metieron tambien nuestros padres con Josué en la posesion de los Gentiles, que Dios echó de la presencia de nuestros padres, hasta los dias de David.
¿A cuál de los profetas no persiguieron nuestros padres? y mataron á los que antes denunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habeis sido entregadores y matadores:
Y SAULO consentia en su muerte. Y en aquel dia fué hecha una grande persecucion en la Iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judéa y de Samaria, salvo los apóstoles.
Entonces habia un varon llamado Simon, el cual habia sido antes mágico en aquella ciudad, y habia engañado la gente de Samaria, diciéndose ser algun grande.
EMPERO el ángel del Señor habló á Felipe, diciendo: Levántate, y vé hácia el mediodía, al camino que desciende de Jerusalem á Gaza: la cual es desierta.
El entonces se levantó, y fué: y hé aquí un Etíope, eunuco, gobernador de Candaces, reina de los Etíopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y habia venido á adorar á Jerusalem,
Y el lugar de la Escritura que leia, era este: Como oveja á la muerte fué llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, así no abrió su boca:
El temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate, y entra en la ciudad; y te se dirá lo que te conviene hacer.
Ananías entonces fué, y entró en la casa: y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo, hermano, el Señor Jesus, que te apareció en el camino por donde venias, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno de Espíritu Santo.
Y todos los que le oían estaban atónitos, y decian: ¿No es este el que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre: y á eso vino acá para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes?
Entonces Barnabas, tomándole, le trajo á los apóstoles; y contó, como habia visto al Señor en el camino, y que le habia hablado, y como en Damasco habia hablado confiadamente en el nombre de Jesus.
Las Iglesias entonces por toda Judéa, y Galiléa, y Samaria, tenian paz, y eran edificadas, andando en el temor del Señor: y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.
Y como Lydda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos varones, rogándole: No te detengas de venir hasta nosotros.
Pedro entonces levantándose, vino con ellos: y como llegó, le llevaron al cenadero, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dorcas les hacia, cuando estaba con ellas.
Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró: y vuelto al cuerpo, dijo: Tabitha, levántate. Y ella abrió los ojos: y viendo á Pedro, se volvió á asentar.
Y estando Pedro dudando dentro de sí, qué seria la vision que habia visto, hé aquí, los varones que habian sido enviados de Cornelio, que preguntando por la casa de Simon, llegaron á la puerta.
Entonces Pedro descendiendo á los varones que le eran enviados de Cornelio, dijo: Hé aquí, yo soy el que buscais: ¿qué es la causa por qué habeis venido?
Y ellos dijeron: Cornelio, el centurion, varon justo, y temeroso de Dios, y que tiene testimonio de toda la nacion de los Judíos, ha recibido respuesta por un santo ángel, de hacerte venir á su casa, y oir de tí algunas cosas.
Y les dijo: Vosotros sabeis, que es abominable á un varon Judío juntarse, ó llegarse á extranjero: mas me ha mostrado Dios, que á ningun hombre llame comun ó inmundo:
Entonces Cornelio dijo: Cuatro dias ha que á esta hora yo estaba ayuno: y á la hora de las nueve estando orando en mi casa, hé aquí, un varon se puso delante de mí en vestido resplandeciente,
envia pues á Joppe, y haz venir á un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro: este posa en casa de Simon, un curtidor junto á la mar, el cual venido, te hablará.
Así que, luego envié á tí: y tú has hecho bien viniendo: ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios para oir todo lo que Dios te ha mandado.
á Jesus de Nazaret, como le ungió Dios de Espíritu Santo, y de potencia, que anduvo haciendo bienes, y sanando todos los oprimidos del diablo: porque Dios era con él.
no á todo el pueblo, sino á los testigos que Dios antes habia ordenado, es á saber, á nosotros, que comimos, y bebimos juntamente con él, despues que resucitó de los muertos.
Y se espantaron los fieles que eran de la circuncision, que habian venido con Pedro, de que tambien sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
Estando yo en la ciudad de Joppe orando, ví, en exceso de entendimiento, una vision, es á saber, un vaso, como un gran lienzo, que descendia, que por los cuatro cantos era bajado del cielo, y venia hasta mí:
el cual nos contó como habia visto un ángel en su casa, que se paró, y le dijo: Envia á Joppe, y haz venir á un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro,
Entonces, oidas estas cosas, callaron, y glorificaron á Dios, diciendo: De manera que tambien á los Gentiles ha dado Dios penitencia para vida. {el lugar de convertirse á él para que vivan.}
Y LOS que habian sido esparcidos por causa de la tribulacion que fué hecha en tiempo de Estévan, anduvieron hasta Phenicia, y Cipro, y Antioquía, no hablando á nadie la palabra, sino á solos los Judíos.
Y de ellos habia unos varones Ciprios y Cirenenses, los cuales como entraron en Antioquía, hablaron á los Griegos, anunciando el Evangelio del Señor Jesus.
Y conversaron todo un año allí con la Iglesia: y enseñaron mucha compañía, de tal manera que los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquía.
Y levántandose uno de ellos, llamado Agabo, daba á entender por Espíritu, que habia de haber una grande hambre en toda la redondez de las tierras, la cual tambien fué en tiempo de Claudio César.
El cual prendido, le echó en la cárcel, entregándole á cuatro cuaterniones de soldados, que le guardasen: queriendo sacarle al pueblo despues de la Pascua.
Y cuando Herodes le habia de sacar, aquella misma noche, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, preso con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta que guardaban la cárcel.
Y hé aquí, el ángel del Señor sobrevino, y la luz resplandeció en la cárcel: é hiriendo á Pedro en el lado, le despertó, diciendo: Levántate prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos.
Y como pasaron la primera y la segunda guarda, vinieron á la puerta de hierro, que va á la ciudad, la cual se les abrió de suyo: y salidos, pasaron una calle; y luego el ángel se apartó de el.
Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente, que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo el pueblo de los Judíos que me esperaba.
Y él haciéndoles señal con la mano que callasen, les contó como el Señor le habia sacado de la cárcel; y dijo: Haced saber esto á Jacobo y á los hermanos. Y salido, se partió á otro lugar.
Y Herodes estaba enojado contra los de Tyro, y los de Sidón: mas ellos vinieron concordes á él; y sobornado Blasto, que era el camarero del rey, pedian paz: porque las tierras de ellos eran mantenidas del rey.
HABIA entonces en la Iglesia, que estaba en Antioquía, profetas y doctores, Barnabas, y Simon el que se llamaba Niger, y Lucio Cirenéo, y Manahen, que habia sido criado con Herodes el tetrarca, y Saulo.
ahora, pues, hé aquí, la mano del Señor es contra tí, y serás ciego, que no veas el sol por tiempo. Y luego cayó en él oscuridad y tinieblas: y andando al rededor buscaba quién le diese la mano.
Y despues de la leccion de la ley y de los profetas, los príncipes de la sinagoga enviaron á ellos, diciendo: Varones hermanos, si hay entre vosotros alguna palabra de exhortacion para el pueblo, hablad.
El Dios del pueblo de Israél escogió á nuestros padres, y ensalzó el pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella.
Y quitado aquel, les levantó el rey David, al cual dió testimonio, diciendo: He hallado á David, hijo de Isaí, varon conforme á mi corazon, el cual hará todo lo que yo quiero.
Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: ¿Quién pensais que soy? no soy yo: mas, hé aquí, viene tras mí aquel, cuyos zapatos de los piés no soy digno de desatar.
Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus príncipes, no conociendo á este, y las voces de los profetas que se leen todos los sábados, condenándole las cumplieron.
Y nosotros tambien os anunciamos el Evangelio de aquella promesa que fué hecha á los Padres, la cual Dios ha cumplido á los hijos de ellos, á nosotros, resucitando á Jesus:
Y enviada la congregacion, muchos de los Judíos, y de los religiosos extranjeros siguieron á Pablo y á Barnabas: los cuales hablándoles, les persuadian que permaneciesen en la gracia de Dios.
Entonces Pablo y Barnabas, usando de libertad, dijeron: A vosotros á la verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios: mas, pues que la desechais, y os juzgais indignos de la vida eterna, hé aquí, nosotros nos volvemos á los Gentiles.
Mas los Judíos concitaron mujeres pias y honestas, y á los principales de la ciudad, y levantaron persecucion contra Pablo y Barnabas, á los cuales echaron de sus términos.
Y ACONTECIÓ en Iconio, que entrados juntamente en la sinagoga de los Judíos, hablaron de tal manera que creyó una grande multitud de Judíos, y asimismo de Griegos.
Con todo eso se detuvieron allí mucho tiempo confiados en el Señor, el cual daba testimonio á la palabra de su gracia, dando que señales y milagros fuesen hechos por las manos de ellos.
Entonces las compañías, visto lo que Pablo habia hecho, alzaron la voz, diciendo en lengua Licaónica: Dioses semejantes á hombres han descendido á nosotros.
Y el sacerdote de Júpiter que estaba delante de la ciudad de ellos, trayendo toros y coronas delante de las puertas, queria con el pueblo sacrificarles.
y diciendo: Varones, ¿por qué haceis esto? nosotros tambien somos hombres semejantes á vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtais al Dios vivo, que hizo el cielo, y la tierra, y la mar, y todo lo que está en ellos:
aunque no se dejó á sí mismo sin testimonio, bien haciendo, dándonos lluvias del cielo, y tiempos fructíferos, llenando de mantenimiento, y de alegría nuestros corazones.
Entonces sobre vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron á la multitud: y habiendo apedreado á Pablo, le trajeron arrastrando fuera de la ciudad, pensando que ya estaba muerto.
confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándolos que permaneciesen en la fé; y enseñándoles que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
Y como vinieron, y juntaron la Iglesia, relataron cuán grandes cosas habia hecho Dios por medio de ellos; y cómo habia abierto á los Gentiles la puerta de la fé.
Así que hecha una sedicion y contienda no pequeña á Pablo y á Barnabas contra ellos, determinaron que subiesen Pablo y Barnabas, y algunos otros de ellos á los apóstoles y á los ancianos á Jerusalem sobre esta cuestion
Ellos pues, acompañados de algunos de la Iglesia, pasaron por Phenicia y Samaria, contando la conversion de los Gentiles: y hacian gran gozo á todos los hermanos.
Y venidos á Jerusalem, fueron recibidos de la Iglesia, y de los apóstoles, y de los ancianos: y les hicieron saber todas las cosas que Dios habia hecho por medio de ellos.
Mas algunos de la secta de los Fariséos, que habian creido, se levantaron, diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.
Y habiendo habido grande contienda, levantándose Pedro, les dijo: Varones hermanos, vosotros sabeis como ya ha algun tiempo que Dios escogió, que los Gentiles oyesen por mi boca la palabra del Evangelio, y que creyesen:
Entonces toda la multitud calló, y oyeron á Barnabas y á Pablo que contaban cuán grandes maravillas y señales Dios habia hecho por medio de ellos entre los Gentiles.
para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los Gentiles sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Señor, que hace todas estas cosas.
Entonces pareció bien á los apóstoles, y á los ancianos con toda la Iglesia, elegir varones de ellos, y enviarlos á Antioquía con Pablo y Barnabas, á Judas que tenia por sobrenombre Barsabas, y á Sílas, varones principales entre los hermanos;
y escribir por mano de ellos así: Los apóstoles, y los ancianos, y los hermanos, á los hermanos de los Gentiles que están en Antioquía, y en Syria, y en Cilicia, salud:
Por cuanto hemos oido que algunos, que han salido de nosotros, os han inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, á los cuales no mandamos:
que os aparteis de las cosas sacrificadas á ídolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicacion: de las cuales cosas si os guardáreis, hareis bien. Bien tengais.
Y DESPUES de algunos dias Pablo dijo á Barnabas: Volvamos á visitar los hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del Señor, cómo están.
Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó, por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares: porque todos sabian que su padre era Griego.
Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos, qué habian sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem.
Entonces una mujer, llamada Lidia, que vendia púrpura en la ciudad de los Tiatiréos, temerosa de Dios, oyó: el corazon de la cual abrió el Señor, para que estuviese atenta á lo que Pablo decia.
Y aconteció, que yendo nosotros á la oracion, una muchacha que tenia espíritu Pitónico, nos salió delante: la cual daba grande ganancia á sus amos adivinando.
Y esto hacia por muchos dias, mas desagradando esto á Pablo, se volvió, y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesu Cristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora.
Entonces fué hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movian: y luego todas las puertas se abrieron; y las prisiones de todos se soltaron.
Entonces Pablo les dijo: Azotados públicamente sin habernos oido, siendo hombres Romanos, nos echaron en la cárcel, ¿y ahora nos echan encubiertamente? no cierto: sino vengan ellos, y nos saquen.
Entonces los Judíos que eran incrédulos zelosos, tomando á algunos ociosos, malos hombres, y juntando compañía, alborotaron la ciudad; y acometiendo la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.
Y no hallándolos trajeron á Jasón y á algunos hermanos á los gobernadores de la ciudad, dando voces: Que estos son los que alborotan el mundo, y han venido acá;
Y fueron estos mas nobles que los Judíos que estaban en Tesalónica, que recibieron la palabra con toda codicia, escudriñando cada dia las Escrituras, si estas cosas eran así.
Mas como entendieron los Judíos de Tesalónica que tambien en Beréa era anunciada la palabra de Dios por Pablo, vinieron tambien allá alborotando el pueblo.
Y los que habian tomado á cargo á Pablo, le llevaron hasta Atenas: y tomando mandado de él para Silas y Timotéo, que viniesen á él lo mas presto que pudiesen, se partieron.
Y algunos filósofos de los Epicúreos y de los Estóicos disputaban con él; y unos decian: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba á Jesus, y la resurreccion.
porque pasando, y mirando vuestros santuarios, hallé tambien un altar en el cual estaba esta inscripcion: Al Dios no conocido. Aquel, pues, que vosotros honrais sin conocerle, á este os anuncio yo.
El cual hizo de uno á todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra, determinando las sazones, las cuales limitó, y puestos los términos de la habitacion de ellos;
Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser semejante ó á oro, ó á plata, ó piedra, ó á escultura de artificio, ó de imaginacion de hombres.
por cuanto ha establecido un dia, en el cual ha de juzgar con justicia á todo el mundo por aquel varon al cual determinó, dando fé á todos, levantándole de los muertos.
Y hallando á un Judío llamado Aquila, natural del Ponto, que hacia poco que habia venido de Italia, y á Priscila su mujer, (porque Claudio habia mandado que todos los Judíos saliesen de Roma,) se vino á ellos:
Y contradiciendo y blasfemando ellos, les dijo, sacudiendo sus vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza: yo limpio: desde ahora me iré á los Gentiles.
Y comenzando Pablo á abrir la boca, Gallion dijo á los Judíos: Si fuera algun agravio, ó algun crímen enorme, oh Judíos, conforme á derecho yo os tolerara:
MAS Pablo habiendo esperado aun allí muchos dias, despidiéndose de los hermanos, navegó en Syria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose trasquilado la cabeza en Cenchreas, porque tenia voto.
Antes se despidió de ellos, diciendo: Es menester que en todo caso tenga la fiesta que viene en Jerusalem: mas otra vez volveré á vosotros, queriendo Dios. Y se partió de Efeso.
Este era instruido en el camino del Señor, y ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente las cosas que son del Señor, enseñado solamente en el bautismo de Juan.
Y comenzó á tratar confiadamente en la sinagoga, al cual como oyeron Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon mas particularmente el camino de Dios.
Y queriendo él pasar á Achaya, los hermanos exhortados, escribieron á los discípulos que le recibiesen, y venido él, aprovechó mucho por la gracia á los que habian creido.
Y dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de penitencia, diciendo al pueblo, que creyesen en el que habia de venir despues de él, es á saber, en Jesus el Cristo.
Mas endureciéndose algunos, y no creyendo, maldiciendo el camino del Señor delante de la multitud, apartándose de ellos, apartó los discípulos, disputando cada dia en la escuela de un señor:
De tal manera que aun se llevasen sobre los enfermos los sudarios y los pañuelos de su cuerpo; y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salian de ellos.
Y algunos de los Judíos exorcistas vagabundos tentaron á invocar el nombre del Señor Jesus sobre los que tenian espíritus malos, diciendo: Os conjuramos por Jesus, el que Pablo predica.
Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando en ellos, y enseñoreándose de ambos, pudo mas que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.
Y esto fué notorio á todos, así Judíos como Griegos, los que habitaban en Efeso: y cayó temor sobre todos ellos, y era ensalzado el nombre del Señor Jesus.
Asimismo muchos de los que habian seguido curiosidades, trajeron los libros, y quemáronlos delante de todos: y echada cuenta del precio de ellos, hallaron que montaban cincuenta mil denarios.
Y ACABADAS estas cosas, propuso Pablo por espíritu (andada Macedonia y Achaya) de partirse á Jerusalem, diciendo: Despues que hubiere estado allá, me será menester ver tambien á Roma.
y veis, y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, mas aun grande multitud de casi toda la Asia, aparta con persuasion, diciendo: Que no son dioses los que se hacen con las manos.
Y no solamente hay peligro de que esta ganancia se nos vuelva en reproche, mas aun tambien que el templo de la grande diosa Diana sea estimado en nada, y comience á ser destruida su majestad, la cual honra toda la Asia, y el mundo.
Entonces el escribano apaciguando las compañías, dijo: Varones Efesios, porque ¿quién hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los Efesios es honradora de la grande diosa Diana, y de la imágen venida de Júpiter?
que peligro hay de que seamos argüidos de sedicion por hoy: no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razon de este concurso. Y habiendo dicho esto, despidió el concurso.
Y el primero de los sábados, juntos los discípulos á partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al dia siguiente; y alargó el sermon hasta la media noche.
Y un mancebo llamado Euticho, que estaba sentado en una ventana, tomado de un sueño profundo, como Pablo disputaba largamente, derribado del sueño, cayó desde el tercer cenadero abajo; y fué alzado muerto.